El arte sublime del Espíritu







[En esta entrada abordamos de un modo muy preciso y técnico cuales son los principales obstáculos que nos impiden conseguir nuestros objetivos a largo plazo.

Las pautas descritas a continuación no son una hipótesis teórica. Sino un ejemplo coherente de lo que funciona en nosotros, con el grupo habitual que me acompaña.

De lo que hemos comprobado primero nosotros en carne propia y hemos podido constar que funciona a lo largo de los años.

Te ofrezco pues un testimonio honesto, directo... acerca del Arte sublime del Espíritu.

Paz, Amor y Bendiciones.]


Antes de empezar a desarrollar el Arte sublime del Espíritu tenemos que entender qué es el Gran Espíritu y para ello podemos acudir al anterior enlace.

El Uno supremo o Ser supremo son los cimientos que permiten edificar a nuestra Casa, a todo lo que nosotros construímos en la Vida.

Sin unos buenos cimientos nuestra Casa se va a caer en cualquier momento, cuando menos lo esperamos.

Nosotros no podemos por lo tanto edificar nada consistente y duradero en el mundo físico sin este previo reconocimiento del Ser supremo o Vida primigenia, pues él es el sustrato que permite a cualquier manifestación.

Vamos a enumerar a continuación las principales dificultades para plasmar nuestra Divinidad en el plano terrenal.





 

1 El pleno reconocimiento del Ser

Tenemos que tocar al Gran Espíritu. Reconocerlo íntegramente. Honrarlo con sinceridad. De todo Corazón.

Nuestra entrega al Uno supremo debe ser total y sin reservas.

Me abro a una consumada Fe en mí mismo. Conecto conmigo mismo. Con mi Yo real.

Reconozco vivencialmente que ya soy la Vida plena, que ya soy la infinita Conciencia y Amor universal.

Y que tan solo debo descubrir lo que ya Soy en Esencia, a mi más auténtica y profunda Naturaleza.

Para revelar lo que ya Soy es imprescindible la honda autoescucha de Uno mismo.

¿Quién Soy yo en Verdad?.

 

2 La constancia en el Ser

Nos preparamos a nivel del Espíritu en todo aquello necesario.

No basta con solo reconocer lo que Somos en Verdad. También debemos perseverar en nuestra sincera Devoción a la Vida misma.

Mediante nuestros pensamientos, actos, palabras y motivaciones.

Nuestra Presencia tiene que ser continua. Se requiere de una constante repetición e intensidad. Mediante sana rectitud y firmeza.

Cuando nosotros acudimos a la Fuente de la Vida no tiene que ser una relación interesada y temporal. Donde solo nos acordamos de ella en los momentos de dificultad.

Debemos celebrar para cada momento de nuestra Vida a nuestra inmanente Divinidad pues ella es en Verdad total Dicha y Paz en nuestro Corazón.

Lo más importante no es llegar a la meta sino disfrutar del camino.

Nuestra energía involucrada amplifica, dinamiza y acelera la meta establecida.

 

3 El establecimiento de un objetivo coherente

Antes de fijar un objetivo en nuestra Vida él debe estar en total congruencia con el Orden Cósmico.

La motivación primordial reside en el Ser.

Y desde esta Vacío pleno o "no meta" puede surgir entonces cualquier meta que se precise.

Una meta está bien alineada con la Fuente cuando sentimos una expansión ligera en nuestro corazón y cuerpo.

Una meta está perfectamente alineada con la Fuente de la Vida cuando al entregarla a ella se funden en Uno por completo.

La meta que emerge transparente desde el Ser primordial no tiene que parecer siempre lógica. 

Ella puede superar en ocasiones a lo que la mente ordinaria considera como posible o factible.

 

4 Sentir el fervor de la meta en el Ser

Nos preparamos a nivel emocional en todo aquello necesario.

Nosotros agradecemos de antemano el objetivo a conseguir. Nosotros reconocemos que ya somos esta Abundancia.

Pues en efecto es lo que Somos en Verdad.

Nosotros vemos el objetivo ya cumplido. Hay que sentirlo honestamente en nuestro Corazón. Con ardiente pasión para darnos energía e impulso.

Nuestros pensamientos son una energía eléctrica y nuestras emociones son una energía magnética.

Ambos forman un campo electromagnético en nuestro cuerpo, un aura que atrae o repele a todas las cosas a nuestro alrededor.

Ahí donde enfocamos nuestra atención, en eso nos convertimos.

 

5 Nuestra visualización debe ser concreta

Siento que entra la energía del universo en mí.

Todo mi campo electromagnético o aura forma una radiante esfera donde me expando.

Entonces mi cuerpo mente se funde con el universo entero.

Y me convierto en nada. Siento el Poder del Vacío pleno.

Y desde esta pacífica "no mente" me lleno de Todo.

Soy la consciencia del Todo. La Fuerza cósmica total.

En ocasiones me puedo reconocer también como una águila con una visión completa de 360 grados.






 

6 La concentración debe ser sostenida

Me concentro constante en un pensamiento, decreto, punto del cuerpo, mantra, oración o canto. Se puede rezar el rosario para los creyentes católicos.

En el mencionado anterior enlace sobre la disciplina del Espíritu se sugiere el punto Tan Tien, a dos dedos por debajo del ombligo, para los luchadores o atletas.

 

7 Favorecemos una respuesta biológica positiva

Nos preparamos a nivel físico en todo aquello necesario.

Ensalivando la boca. Nuestra boca tiene que estar húmeda.

El doctor Escudero pudo demostrar la importancia fundamental de una boca húmeda para conseguir una óptima programación del cuerpo mente.

Relajando la mandíbula, reposando los ojos, soltando las tensiones faciales y corporales.

Nos dejamos respirar por la Vida en un estado armónico mental y corporal.

Nuestra posición del cuerpo debe mostrar erguida la autoconfiaza, aunque sin vanidad.

Nuestra mente apunta en todo momento a la Plenitud del Ser.

Nuestra actitud debe ser firme pero humilde.

Humildad no es dudar de nuestra fortaleza, de nuestra grandeza en tanto que ilimitados Seres divinos.

Humildad no es reducir nuestro espíritu de lucha para superarnos en el día a día.

Humildad significa simplemente poner siempre por delante al Uno supremo, a la Vida primigenia.

Reconocer que todo es posible cuando me doy por completo a la Fuente primordial que siempre Soy y me acompaña.

 

8 Enfoque en la respiración

Tenemos una respiración natural, tal cual mostramos en el apartado anterior, donde nos dejamos llevar por los ritmos de inspiración, espiración y retención que nos sugiere el íntimo Corazón de la Vida.

Tenemos también a una respiración consciente que nos permite reforzar la asimilación del Qi (nuestra energía vital) en el organismo y afrontar de un modo más eficiente a las dificultades que surgen.

Disponemos asimismo de una poderosa respiración interna que actúa como un conmutador natural entre la Fuerza personal y la ubicua Fuerza universal del Espíritu.

 

9 Afinamos el método

Nos autoescuchamos atentamente. Recibimos asimismo los mensajes que nos trae el entorno y las relaciones.

Tiene que haber un lúcido entendimiento de lo requerido para alcanzar nuestra meta.

Nos preparamos a nivel mental en todo aquello necesario.

¿Me estoy saboteando a mí mismo?

¿De qué huyo todavía sin darme cuenta?

Concretamos específicamente cuales son las condiciones para alcanzar el objetivo deseado.

Y nos adaptamos ante los retos que surgen. Aquellos que aparecen donde menos lo esperamos.

 

10 La magia del método

Recreamos un ambiente que favorece el objetivo deseado.

Nosotros somos agentes creadores también mediante nuestra interacción con el plano físico.

Se pueden usar perfumes o incienso que nos inspire.

Se puede usar una cruz que resuene con nosotros.

Se pueden usar runas, símbolos, sonidos, cantos, mantras... con los cuales nosotros conectamos en profundidad.

Se puede usar también una varita mágica, bastón o espada de madera de cedro, de roble, de laurel, de acacia... como una hermosa expansión de nuestra Conciencia Divina a través de las manos y brazos.

Se puede usar una vela o lámpara con aceite de oliva.

Se puede recrear un altar que represente a los cinco elementos: aire, agua, tierra, fuego y éter.

Se puede usar una túnica o atuendo que magnifique el objetivo deseado.

La práctica en definitiva de una ceremonia o ritual sencillo, sincero, de humilde ofrenda a la Vida... siempre va a potenciar nuestra continua entrega al Ser.






 

Cuando reconocemos

por completo y en constancia....

 

Al infinito Océano de Vida

que baña a cada criatura...

 

Entoces toda ola de manifestación,

de sincero Amor...

es posible.

 

Alem

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