Ejercicio de Presencia para la vida cotidiana, por Alem




Comparto este ejercicio sencillo aunque poderoso para reforzar nuestra Fuerza interna así como la precisión en dejarnos conducir por la Fuente Una que somos.

Se puede aplicar en cualquier momento, ya sea en el trabajo, en casa, con los amigos, en momentos de ocio, navegando internet, etc...

[Dedicamos ahora unos minutos de autoescucha

en el silencio del Corazon...

que nos permiten integrar hondamente

este sencillo ejercicio y sus códigos]

Me quedo tranquilo... me dejo respirar por la Vida, tomando unas profundas respiraciones.

Acojo la Fuente, el Amor más puro, acojo a la Madre Tierra y al Sol.

Visualizo como el cuerpo se llena de Luz blanca purificadora que recorre todas las células y órganos, regenerándolos.

Suelto las tensiones, suelto las contracciones.

Vivencio como esta Luz refrescante me llena de Fortaleza, de Sabiduría, de Paz inextinguible...

Pronuncio con firmeza, notando, sintiendo, vivenciando... tres veces: "yo soy el Amor pleno, aquí, ahora y siempre", "yo soy el Amor pleno, aquí, ahora y siempre", "yo soy el Amor pleno, aquí, ahora y siempre".

Si estamos muy ocupados en una reunión o no es posible hablar en voz alta lo pronunciamos a nivel mental.

Me quedo en vacuidad, sin querer controlar a la Luz...

Rindo el personaje que me toca interpretar durante las ocupaciones diarias al Uno atemporal, al Universo entero, a la Existencia suprema.

Siento como la Fuente misma me acoge de este modo: como soy respirado, conducido, guiado por la Voluntad divina que en realidad soy yo mismo, en el propio Ser cuando me entrego por completo al Uno.

[Dedicamos una vez más unos minutos de

autoescucha en el silencio del Corazon]

Para momentos de dificultad realizo más respiraciones profundas, conscientes, repitiendo la frase anterior.

También podemos recordar: "yo soy la Fuerza del Amor pleno", "yo soy la Fuerza del Amor pleno", "yo soy la Fuerza del Amor pleno" ante grandes retos, repitiendo en series de tres tanto como lo necesitemos, respirando profundo.

Siento la Fuerza interna de este Amor infinito, como me calma para no reaccionar compulsivamente... como me aporta serenidad y ligereza.

Acojo esta atención inmediata en la Fuente a lo largo del día... me dejo guiar para emprender o detenerme en todo aquello necesario.

Para momentos de vulnerabilidad y cuando es posible un mayor recogimiento... siento como acojo el mantel del Amor divino, el mantel de la Divina Madre.

Siento como soy cuidado, mimado, amado por el Universo entero.

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazon]

Ante las tensiones, las dudas... lo entrego al Sol, suelto en absoluta facilidad mientras respiro profundo y vuelvo a recordar vivencialmente: "yo soy el Amor pleno, aquí, ahora y siempre" tres veces, "yo soy el Amor pleno, aquí, ahora y siempre", "yo soy el Amor pleno, aquí, ahora y siempre".

Entrego los pensamientos, las emociones que surgen al Sol. Me permito vivirlos y me permito asimismo soltarlos cuando ya fueron íntegramente honrados.

Observo a los pensamientos, observo a las emociones, observo al cuerpo en neutralidad.

Me mantengo ecuánime, firme en el Ser, devoto al Corazón Uno inmanente que todos nosotros somos.

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazon]

A medida que vamos avanzando... cuando aplicamos la suficiente intensidad / repetición al ejercicio, entonces progresivamente se va grabando en nuestro subconsciente.

Y con el tiempo el cuerpo mente toma el hábito de la Fortaleza interna, de la coherencia verdadera con lo que somos.

La entrega tiene que ser total al Uno... la prioridad tiene que dirigirse al Ser y solo en el Ser.

En una capitulación sin reservas. Porque cualquier sombra que esconda va a frenar la efectividad de nuestra real Presencia.

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazon]

La atención apunta a lo que somos puesto que nuestras manifestaciones cotidianas reales, aquellas que están bien alineadas con la Fuente, derivan imprescindiblemente de la atención plena al Ser, a nuestra genuina naturaleza divina.

Cuando ya dispongamos de más tiempo, en nuestra intimidad... efectuamos la práctica de autoesucha profunda en el Ser, que nos permite un centramiento consumado.

Esta última recomendación es indispensable para los halladores serios de la Verdad. Sin ella no puede haber una manifestación armoniosa estable, a largo plazo.

Recordemos que nosotros ya somos el Ser, tan solo preparamos al instrumento... al cuerpo mente para una diáfana manifestación de nuestra Divinidad.

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazon]

Llega un momento donde se comprueba directamente... nosotros somos testimonios francos, transparentes por la calidad de nuestra Presencia, por la calidad de nuestra Paz.

De como la mente, los pensamientos, las emociones... ellos ya no pueden ejercer más influencia en nosotros.

Ellos están ahí, ellos siguen discurriendo por supuesto, pero ya no nos dominan más, ya no pueden controlar más al personaje que nos ha tocado vivir.

Nosotros también nos podemos enfadar en un momento dado si hace falta... aunque luego, espontáneamente se vuelve a la Paz y a la Alegría sin condiciones, a la dicha del Corazón.

Se produce un salto irreversible, a nivel terrenal parece que nos quitan un tapón, se produce un click, un salto sin retorno...

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazon]

Se cometen como decíamos antes los tropiezos inevitables que conlleva la encarnación en el plano físico. Nos seguimos equivocando.

Pero los hábitos mentales, los miedos, las dudas, las preocupaciones... fueron ya cortados desde la raíz, ya no imponen más su influencia.

Es lo que se conoce como la realización de Uno mismo o del Sí mismo.

Paz y bendiciones a tod@s 💛

Alem

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