La autoescucha profunda, por Alem






Las prácticas propuestas deben realizarse sin el sentido de ser un “hacedor” ni “alguien que practica” sino simplemente volviéndonos al Ser y dejándonos llevar por él. No son indicaciones fijas a seguir, se ofrece a continuación tan solo unas pautas recomendadas que cada cual debe adaptar según sienta en la guía de su maestro interno.


[Minutos de acogida en el Silencio del Corazón,

nos dejamos respirar por él]


La relajación prepara el cuerpo mente para fundirse en lo que Es, más allá de las creencias y de las apariencias. Pero este abandono al Ser no se limita a concentrarse o meditar. No basta con un ejercicio porque ningún proceso nos lleva al Ser. Nosotros ya somos el Ser.


La entrega reside pues en la quietud interior para cualquier situación de la vida cotidiana, procurando un estado de reposo y calma… abriéndose mediante la constancia al Corazón infinito que siempre Es aquí.


En ocasiones la entrega se asocia con determinados síntomas, por ejemplo al liberar nuestras emociones contenidas, y es por ello que algunos compañeros prefieren retirarse en solitario mientras que otros se relajan mejor en grupo.


[Minutos de acogida en el Silencio del Corazón,

nos dejamos respirar por él]


El recogimiento no necesita de ninguna experiencia previa ni largo aprendizaje puesto que es muy espontáneo. Lo que importa es un ambiente íntimo, tranquilo, quedando en un estado neutro ante la Luz sin dirigirla ni buscar un beneficio. Tan sólo acogiendo lo que llega y siendo esta misma Luz inmanente que disuelve el apego a la voluntad personal.


Se precisa mantener un profundo silencio de la mirada soltando la mente, las emociones… sin querer conseguir nada. Pues cada cual recibe lo más adecuado según la inteligencia de la Luz.


[Minutos de acogida en el Silencio del Corazón,

nos dejamos respirar por él]


Ahora bien, ¿cómo calmarse cuando hay rigidez corporal y múltiples ideas?


Respecto al cuerpo nos quedamos en una posición muy cómoda, sentados o estirados… sin cruzar las extremidades mientras respiramos profundo. Una vez nos quedamos más tranquilos respiramos en los ritmos, pausas y tiempos que nos indique la autoescucha del aliento pues éste, de un modo muy natural, fluye en nosotros sin requerir un control de nuestra parte.


Tenemos pues que escuchar al propio cuerpo… qué nos dice en su espontánea sabiduría al dejarnos llevar. Atendemos así al cuerpo, lo distendemos… y luego nos olvidamos de él.


Para aquellos que no suelen practicar la relajación, los estiramientos, el yoga o similares… simplemente se acuestan como si fueran a dormir una siesta. Si acuden pensamientos, emociones, sensaciones… los dejamos pasar sin rechazarlos.


Cuando se viven estados de paz, de alegría y desaparecen los dejamos marchar también, sin retenerlos. En el caso de la tristeza, la rabia, el miedo, los dolores… aceptamos lo vivido y soltamos… sin negar nada, tampoco le damos peso a lo que ocurre ni buscamos comprender sus causas.


No se trata de comprender ahora lo sucedido sino de vivirlo íntima y vibratoriamente en silencio.


[Minutos de acogida en el Silencio del Corazón,

nos dejamos respirar por él]


Si surge cualquier deseo o pretensión, por muy loable que éstos sean, no nos quepa la menor duda de que es la mente condicionada apropiándose de la paz del Corazón, a veces de una forma extremadamente sutil.


Recordemos en todo momento que no estamos limitados por las emociones ni los pensamientos. Ellos son efímeros, llegan y pasan de largo… no nos pertenecen. Aceptamos por lo tanto y olvidamos todo lo que sucede… nos quedamos tranquilos.


[Minutos de acogida en el Silencio del Corazón,

nos dejamos respirar por él]


Una opción válida para la mente inquieta es mantenerla concentrada en algo que la apacigüe: ya sea repetir un mantra mediante la voz o el pensamiento, enfocarse en una imagen, recitar una oración, contar las respiraciones…


Perseverando de este modo a diario se acepta «el vacío pleno» donde es fundamental, tal cual se indicó, no dirigir la Luz. Ella misma ya sabe perfectamente en qué y cómo actuar. No se trata pues aquí de provocar un esfuerzo para llegar a un estado de paz sino de reconocer la íntima Paz que ya somos ahora mismo, cuando nos dejamos hacer en sencillez y humildad.


También se puede recibir ayuda si así lo sentimos honestamente en el Corazón sosegado. Se puede acudir a Ramana Maharshi, a tu doble o quizás prefieras dirigirte al radiante Sol cuando por el motivo que fuera no conectas con el sabio interno. Pero sin pedir nada a cambio.


El abandono genuino confía en lo que dispone la Fuente de la Vida. A ella le entregamos nuestras cargas, nuestras preocupaciones y dificultades. Mediante una renuncia efectiva respecto a la acción que se desarrolla en la mente. Y esto implica no creer más en lo que se presenta aunque el cuerpo seguirá actuando si es necesario pero con la mayor suavidad… dentro de lo posible.


[Minutos de acogida en el Silencio del Corazón,

nos dejamos respirar por él]


Se recomienda a los buscadores un mínimo de 6 sesiones de recogimiento a lo largo del día tanto tiempo como sea necesario hasta que no haya más diferencia entre nuestra consciencia ordinaria y aquella descubierta en el estado de relajación.


Nuestra consciencia original es continua, sin interrupciones, durante el estado de vigilia e incluso durante el sueño profundo. Nuestro estado natural es inafectado. El cuerpo mente puede vivir de hecho intensas agitaciones pero no somos ya más concernidos gracias a la profunda aceptación y rebasamiento de las mismas.


También cabe destacar la importancia crucial de permanecer fiel con el propio camino, siendo totalmente justos con lo que se vive. La entrega conlleva una soltura para cada movimiento, para cada reposo… apostando por aquello que nos resulta útil, priorizando en las medidas más pertinentes para nuestra vía. Hasta que no haya más movimiento ni no movimiento.


[Minutos de acogida en el Silencio del Corazón,

nos dejamos respirar por él]


Indaguemos por lo tanto:

¿Somos capaces de actuar o de pararnos…

de expresar o de callar…

de mover el cuerpo o de inmovilizarlo…

de respirar o de no respirar…

de atender o de no atender…

según se precisa?

¿Quién soy yo en verdad al respecto?


Ahonda a continuación en las cuestiones mencionadas sin intentar responderlas… siente como la respuesta auténtica mora en el Silencio mismo. Como eres ese sustrato de Silencio eterno, impenetrable, omnipresente donde el conjunto de la creación y sus numerosos opuestos desvanecen.


[Minutos de acogida en el Silencio del Corazón,

nos dejamos respirar por él]


Comprende como una relajación que no apunte al Ser prepara al cuerpo mente pero no lleva directo al loto del Corazón. Es un camino útil para el alma humana, es una etapa necesaria para algunos hermanos y hermanas pero no es el autoconocimiento final.


Para terminar con estas indicaciones… comprueba ahora en tu interior como la rendición al Uno atemporal no es una creencia utópica sino una experiencia inmediata, simple, cotidiana… que nos funde sin cesar en la paz inamovible del Corazón, más allá de cualquier experiencia.


Con toda la inmensidad del ❤ 

Alem Eugeni


La relajación sencilla, en diez pasos:

1

Soltamos el cuerpo y la mente respirando profundo.

Si nos retiramos en recogimiento buscamos un espacio íntimo, que lo favorezca.

Nos concedemos el tiempo necesario… sin prisas y sin distracciones.


2

Nos dejamos respirar en humildad según los ritmos, pausas y tiempos que requiera el cuerpo.

Nos permitimos el espacio necesario, sin prisas y sin distracciones.


3

Dejamos que pase toda vivencia. La aceptamos enteramente y del mismo modo, tal cual llegó permitimos que se marche.


4

Nos enfocamos serenos en un pensamiento sostenido. Puede ser un mantra, una oración, un canto, una imagen…


5

Seguimos perseverando en dicho enfoque mientras nos dejamos respirar por el silencio del Corazón.


6

Si se produce una excitación de la mente volvemos de nuevo al pensamiento sostenido, quedando tranquilos.


7

Si se estanca la mente, si hay sopor… la vigorizamos recordando el pensamiento sostenido.

No se debe perder en este caso la autoconsciencia.

La entrega tiene que ser firme pero calmada, sin prestar atención a los pensamientos intrusos.


8

Permanecemos en esta quietud interior a lo largo del día.

Llegará un momento donde cualquier agitación se vivirá pero ya no nos afectará más.

La quietud interior no es por lo tanto una negación de la experiencia sino su total aceptación y trascendencia.


9

Cuando nos tensemos de nuevo volvemos al paso primero. Se recomienda un mínimo de 6 recogimientos a lo largo del día.


10

A medida que nos resulte cada vez más fácil relajarnos ahondamos en la autoindagación: ¿quién soy yo en verdad?.


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Cuando el buscador está en verdad listo, el mentor capacitado siempre aparece, pues no es el individuo quien lo escoge, tal cual éste se imagina… sino el maestro mismo, en tanto que Vida, quien le hace danzar silentemente hacia el corazón de la verdad.


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