La respiración interna

Nota legal: El presente blog no pretende sustituir ningún tratamiento médico ni psicológico. El lector asume la entera responsabilidad por el uso e interpretación de los contenidos. Si usted padece de alguna enfermedad por favor acuda a un profesional de la salud adecuado a sus requerimientos.
[Minutos de autoescucha en
el silencio del Corazón]
Para hoy se recomienda una
lectura sin distracciones, permitiendo así poder sentir, comprobar, profundizar
en el mensaje... asimilando los códigos vibrales que contiene.
Se trata de un texto muy
breve, que no pretende necesariamente ser comprendido por la razón, sino que
invita al hábito del recogimiento, al arraigo en la inteligencia de la Luz.
Una vez quedo pausado...
descubro el silencio tras las palabras... revelo la dicha de mi auténtica
naturaleza.
[Minutos de autoescucha en
el silencio del Corazón]
La respiración del Corazón
me permite sobrepasar los límites establecidos que frenan al cuerpo mente.
Doy un paso más allá, con
valentía, ante los hábitos físicos y mentales. Me libero de ellos...
Compruebo la magia de Ser,
me atrevo a soltar... reconozco vivencialmente a la Fuente Una de toda
manifestación.
Tomo consciencia... de un
balanceo tangible donde las necesidades de la persona se vuelcan en este Uno
atemporal.
[Minutos de autoescucha en
el silencio del Corazón]
Cuando la entrega es
consumada... el cese eventual y espontáneo de la respiración conlleva un
frescor corporal, las células se nutren a sí mismas, ellas se reparan.
Por lo tanto noto como me
revitalizo. No hay cansancio sino todo lo contrario: un vigor y paz firmes.
Mientras que si la falta de
respiración es debida a un bloqueo físico (como pudiera ser el asma, la
insuficiencia cardíaca, la neumonía, la apnea... entre otros) esto implica un
creciente estrés oxidativo.
Se produce entonces una hipoxia
además de un considerable agotamiento y desnutrición celular.
Constatemos pues con
claridad que los efectos y los síntomas de una enfermedad no tienen nada que
ver con lo que aquí se comparte en esta entrada.
[A continuación nos
preparamos primero,
para una lectura receptiva,
abierta y tranquila]
[Nos colocamos cómodos,
relajados...
en un lugar sin
distracciones]
[Minutos de autoescucha en
el silencio del Corazón]
La entrega constante,
radical...
me impulsa.
La fuerza de Vida se
instala,
me dejo respirar por el
puro Amor,
hasta que el aire cesa...
Sin buscarlo,
sin objetivo,
en un estado natural,
espontáneo...
sin aliento.
La célula respira en sí
misma...
sobrepasando la
ventilación.
[Minutos de autoescucha en
el silencio del Corazón]
Reconozco la calma del
núcleo,
cogollo de toda
manifestación.
Donde el centro de la
materia
y el centro del alma...
se extinguen.
Para la respiración interna,
en la respiración del
Corazón...
La célula se alimenta
del éter primordial.
El reposo y el movimiento
obran entonces libres...
a través del organismo.
[Minutos de autoescucha en
el silencio del Corazón]
La respiración es nasal
excepto si lo siento de otro modo,
ésta se hace lenta,
diafragmática...
ligera.
Me dejo conducir...
por el sabio maestro
interno.
Al estirarme o relajar los
músculos.
[Minutos de autoescucha en
el silencio del Corazón]
Luego...
la respiración me abandona.
La energía se apacigua
a nuestro Espíritu eterno...
en perfecta vacuidad
del cuerpo mente.
Me inhalo y
me exhalo en los tiempos
que marca la autoescucha.
Hasta
que ya no hay más dualidad
posible...
entre una fase y la otra.
El hálito yace,
la célula brilla y se autoabastece...
en una Fuerza
transformadora
de cualquier sombra
a la Luz primigenia.
[Minutos de autoescucha en
el silencio del Corazón]
El brío de Vida se eleva
e interioriza...
las corrientes reposan.
El aire perece.
La respiración muere en mí.
La devota intensidad
venció.
Mi mantra se hace silencio.
Gracia bendita
de lo que somos.
[Una vez terminada la
lectura,
dedico todo el espacio de
tiempo
conveniente para tumbarme,
para descansar]
[Acojo la fuerza esencial de
la Vida
y me abro a recibir en
humildad]
[Me permito apaciguar el
cuerpo mente]
[Minutos de autoescucha en
el silencio del Corazón]
En los momentos de
dificultad, cuando surge naturalmente esta respiración interna, si la entrega
es completa, si la calidad de mi abandono permite una entrega realizada,
entonces el desvanecimiento de toda respiración / energía sucede en perfecta
suavidad.
Ella es una etapa
imprescindible para la manifestación armoniosa del Ser dentro del cuerpo
físico.
Se nos invita por lo tanto a
repetir, a comprobar, a constatar, a sentir la práctica durante los próximos
días en una ofrenda a Uno mismo... firme, constante y sin reservas.
Alem
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