Las respiraciones conscientes
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Cuando se produce una fuerte transmutación
celular como la que vive actualmente la humanidad se vuelve imprescindible
apuntar al Ser, al vacío pleno... permitiendo así equilibrar lo máximo posible
al cuerpo mente.
Es necesario pues descansar tanto como podamos... cuando
nos lo pida nuestro Maestro interior mediante los recogimientos.
Y si nuestro sabio Corazón nos guía a realizar
actividades mantenemos la Presencia
en el supremo Uno para cada momento.
A esto hay que añadirle un requisito muchas veces olvidado:
las respiraciones conscientes.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Ellas nos permiten impregnar de radiante Fuerza
universal a las microzimas
del organismo, amortiguando así el alto estrés oxidativo.
Nos llenamos de Vida, de Paz sin límites...
Las respiraciones conscientes son por lo tanto esenciales
para que la transmutación celular sea más liviana y suave para el organismo y
los ecosistemas planetarios.
Somos responsables de acoger a nuestra Fuerza interna...
reconociendo a esta inamovible Entereza cósmica y sosteniéndola para cualquier manifestación.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
El Ser humano se percata hoy en día, cada vez más, de
las múltiples radiaciones que recibe... ya sea del ambiente o de causa
endógena.
Todo nuestro cuerpo vibra y sentimos corrientes en él de
muy distinta naturaleza.
O bien nos desvanecemos definitivamente en el Absoluto
primigenio...
Sentimos también como el "vacío pleno", como
la Abundancia de lo que somos... nos palpita e ilumina.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Para estos casos, simplemente entregamos todas esas
corrientes, todas esas tensiones... a la Fuente. Pedimos ayuda si hace falta.
Aumentado también la intensidad en la entrega al supremo
Uno, en constancia y actitud firmes.
Efectuamos respiraciones conscientes, profundas...
pronunciando desde la integridad y la certeza del Ser:
"Yo soy la Fuerza del Amor divino", "Yo
soy la Fuerza del Amor divino", "Yo soy la Fuerza del Amor
divino" en ciclos de tres repeticiones tantas veces como sea necesario.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Para que funcione tiene que ser sentido, puro,
vivencial. Apuntando siempre a la propia Fuente de la Vida.
La respiración básica a efectuar es nasal y
diafragmática... excepto si nos llega realizarlo de otro modo.
En ocasiones, solo puede hacerse por la boca y jadeando.
En otras... pasamos de una respiración común a una no
respiración que se alimenta del Aliento eterno.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
La respiración que surge hoy, ahora mismo... se basa en
la total autoescucha.
Que la respiración sea natural, espontánea, simple...
tal cual lo notas directo en tu sabio sentir.
Sobrepasando de este modo a cualquier técnica
preconcebida o estereotipo sobre cómo "deben ser" las cosas.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Descubrimos ahora mismo, con asombro... a esa transmutación
celular que rompe con cada una de las pautas que hemos establecido en el pasado.
Transitamos de lo humano a la magia de lo superhumano...
de la vibración a la no vibración perenne... de la consciencia temerosa a la sublime
Omnisciencia.
Nos adentramos humildes, de lleno, vivencialmente... en
lo Inconcebible, en lo Imposible... para la mirada estrecha de la personalidad.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Comprobamos asimismo, a nivel práctico, lo siguiente:
Cuando desaparezco en verdad ante el Ser, cuando mi
capitulación es genuina y completa...
¿Quién permanece ahí para que reciba ningún daño?
¿Qué puede interferir con lo genuinamente Real?
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Nuestra mirada transparente desvanece a cualquier
vibración, a toda energía, al conjunto de las proyecciones humanas... y solo
permanece el inmutable Absoluto.
Todas estas "influencias" o "cargas"
no son otra cosa más que la propia mente egocéntrica, procurando mantener su
dominio.
Dicha mente hace todo lo posible para frenarnos. Esa es
su función.
Le damos las gracias y una vez se ha vivido hondamente
lo que corresponde... soltamos a todo lo que llega.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Por último recordemos que durante los recogimientos
o las meditaciones que se lleven a cabo, ya sea en solitario o acompañados...
resulta fundamental asimismo acoger al antes mencionado "vacío pleno"
porque esto permite una total libertad a la inteligencia de la Luz.
Nos convertimos en la Potencia consumada, más allá de
cualquier polaridad, de cualquier pretensión.
Luego, si desde la no intención se precisa aplicar una
intención particular que sentimos con sinceridad... bien seguro que nos
beneficia a todos.
Siempre que esta intención esté bien alineada con la
voluntad real de nuestro Amor divino y siempre que no nos apeguemos más a ningún objetivo concreto.
Pero primero dediquemos un tiempo considerable, el
tiempo suficiente al "vacío pleno" en beneficio del conjunto de los
seres vivientes y de Uno mismo.
Hasta que la no intención y la intención se fundan... en el mismo Uno.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Respecto a las metas que nos marcamos...
¿Cómo sabemos si nos adherimos a un propósito?
Cuando ya no es más adecuado y pese a ello nos
obstinamos en él.
La autoescucha en Uno mismo tiene que ser pues franca y
continua para cada aliento.
Cuando acojo la atención plena en el Ser la inmanente
Consciencia que yo soy en Verdad... me dirige a ese paso o no paso más
apropiado para mi caminar.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Recuerda que soy en ti, del mismo modo que tú eres en
mí.
Nos acompañamos, nos apoyamos, nos fundimos, nos
disolvemos... en la bella Fraternidad universal.
Somos el mismo Uno infinito y atemporal.
Estoy a vuestra disposición como siempre, asistiendo en el Silencio, de corazón a corazón...
Alem
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