La disciplina del Espíritu aplicada al deporte y las artes marciales
Entendemos por Espíritu a la
dimensión más profunda de nuestra conciencia. En este blog lo llamamos el Uno
supremo o Ser supremo.
El Espíritu puede hallarse
mediante una vía religiosa aunque no es siempre indispensable.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
No necesitas por lo tanto
creer forzosamente en el término "Dios" tal cual nos lo enseñaron.
Tenemos por ejemplo a tribus
indígenas alrededor del mundo que conectan con el Gran Espíritu a través de los
elementos de la naturaleza, los animales, el sol, el río, los árboles y la
montaña.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
A nivel psicológico podemos concebir
el Espíritu como nuestro Yo real o supraconciencia, ese estado mental que
trasciende las limitaciones del ego y nos conecta con una Realidad superior.
Sea cual sea nuestra vía resulta pues
ineludible este pleno reconocimiento
del Ser supremo para hallar una Paz sostenida en nuestro Corazón.
Pues él es nuestra auténtica
naturaleza y sin ese sustrato fundamental no es posible manifestar nada
consistente en el plano físico.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
El inconveniente es que hoy en
día hemos olvidado la disciplina del Espíritu.
Creemos que nuestra Fuerza
proviene únicamente del cuerpo físico. Nos consideramos entidades aisladas.
Mientras que a medida que
profundizamos en el autoconocimiento descubrimos nuevas capas insospechadas de la
existencia.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Nos damos cuenta de que
nuestro cuerpo físico es envuelto en un cuerpo éterico el cual nos dota de un Qi
o Fuerza vital. Aquella que los valientes guerreros de antaño cultivaban
laboriosamente para mantener su vigor, enfoque y presencia.
Nos damos cuenta también de
como estamos todos interconectados los unos con los otros. Y de hecho
dependemos los unos de los otros a un nivel energético mucho más de lo que nos
imaginamos.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Cada ser humano es una
"célula" que forma parte del entero cuerpo de la humanidad. Y si una
"célula" va siempre por su cuenta sin considerar el "organismo
humano" al completo entonces ella termina tarde o temprano enferma.
Tenemos por lo tanto a
numerosas afecciones que no son debidas únicamente a causas físicas o
emocionales sino que provienen también de una falta de entrega firme al Uno supremo.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
La disciplina del Espíritu nos
permite en consecuencia tomar tanto la Fuerza física como la Fuerza interna en total
coherencia con el Orden cósmico, el mejor garante de la salud longeva.
Ahora bien. ¿Cómo realizarlo
en la actualidad de un modo sencillo y efectivo?
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Simplemente enfocando nuestra
atención en el Ser supremo para cada momento de nuestras vidas. Es lo que nosotros
llamamos la Presencia
continua.
Y manteniendo a nuestro cuerpo
mente sereno, tranquilo... y en profunda
autoescucha siempre que nos
sea posible.
Es lo que se cita en algunas
tradiciones como la "no mente".
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
No hay poder más grande y más
bello que el Poder Divino de la "no mente" cuando lo damos todo al
Uno supremo en sencilla humildad.
Pues entonces él no se mueve más
por una ambición nociva sino en franco amor y servicio al conjunto de los seres
vivos.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Para los deportistas y
practicantes de artes marciales ellos pueden mantener la mente concentrada en el
Tan Tien, que literalmente significa "mar de la energía", lugar
donde se almacena y genera el Qi, a dos dedos por debajo del ombligo.
Manteniendo siempre la
Presencia. Y facilitando la
autoescucha
profunda en los momentos
de reposo corporal.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Otra posibilidad que agrada
mucho a los entrenadores es que el atleta mantenga la mente enfocada en la
habilidad que se quiere desarrollar.
Aunque como dijimos antes es crucial que
esto sea en total integridad con el Orden Cósmico y su Voluntad transparente.
Y para conseguirlo primero
debemos partir siempre del Vacío pleno que mora en el Espíritu.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Hay que tocar
primero al Espíritu. Esto es muy importante. Por eso son tan esenciales
las prácticas antes mencionadas.
Tocar el Espíritu es reconocer vivencialmente, sin lugar a dudas, que en Verdad eres plena Vida y Amor rebosante. La entera Fuerza cósmica y la infinita Conciencia universal que todo lo abraza.
Manteniendo la mente concentrada, libre de ambición perniciosa y permaneciendo internamente tranquilo, en el Vacío pleno.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Dicha Quietud
interna no impide de ninguna manera que el cuerpo físico se mueva ágil
y contundente siempre que sea necesario.
Sino todo lo contrario. Al
estar primero bien centrados en la "no mente" del inmanente Espíritu
alcanzamos nuestro máximo potencial espontáneamente.
A diferencia de cuando la
motivación es una ambición nociva.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
¿Qué entendemos pues por una
ambición nociva?
Es cuando te mueves por un
interés únicamente personal sin considerar el bienestar común de la humanidad ni
la voluntad del Universo en completa coherencia con el natural Orden Cósmico.
La ambición nociva no se mueve
pues por un Amor sincero sino por un egocentrismo donde no se considera conscientemente,
en la práctica cotidiana, en viva presencia, todo lo que acontece a mi alrededor ni a otros
hermanos y hermanas.
El sano Poder de la "no
mente" debe estar motivado en definitiva por un Amor universal y de
genuino servicio a los demás.
Nadie encuentra una sostenida
Paz del Corazón viviendo solo para sí mismo, en el ámbito exclusivamente personal.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Mi bien Amado y Amada, realiza
hoy como la entrada de pensamiento en la mente restringe a cualquier acción.
Mientras que cuando vaciamos
la mente de pensamientos, la acción fluida surge de un terreno ilimitado,
nuestro Espíritu.
Esto no significa que el
pensamiento no participe de la acción. Pero no la limita.
Cuando la mente está vacía... el
pensamiento se ha fusionado pues con la Totalidad del Ser.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
La auténtica disciplina del
Espíritu no es solo para los momentos de entreno o de meditación sino a lo
largo del día entero.
Tiene que haber una coherencia
y una integración de cuerpo, mente y espíritu para cada Aliento.
Nos dejamos respirar por la
Vida misma.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Nosotros entregamos toda dificultad o cada reto que surja al Uno supremo.
Y nos dejamos guiar por él en
humildad para cada acción o no acción que debemos afrontar.
Nos percatamos de que el único
"hacedor" genuino es la Fuente de la Vida o Espíritu primordial.
Y nuestro principal deber en
todo momento es honrar a este Gran Espíritu.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
En todo lo que hacemos. En lo
que pensamos. En nuestras relaciones. En nuestras palabras expresadas. En el
arte. En el deporte. En el trabajo.
De todas las formas posibles
que se nos ocurran desde el Amor sincero.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Ya sea mediante el canto, la
danza, la oración, ya sea mediante el franco agradecimiento, en la cocina, en
el humor, en la poesía o la escritura, en la música, en el reposo del cuerpo o
para cada movimiento.
Y en la sublimación
de la Sexualidad. Ya sea en pareja
o en solitario.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Cada día tiene que ser por lo
tanto una maravillosa ofrenda al Altísimo.
Cada día le tenemos que
ofrecer un regalo sagrado de nuestra parte: material e inmaterial.
En una Devoción continua, para
que así se prenda la llama del Amor Divino en nosotros, intensamente y sin más
reservas, sin una vuelta atrás.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
El conocimiento y la práctica
externa de las artes marciales o de cualquier actividad no es pues suficiente.
Nuestro más íntimo Corazón
debe también arder fervoroso y constante en el Amor Divino, ante el Uno
supremo.
Para que nos iluminemos en
definitiva de un modo irrevocable y para siempre.
Esto es lo que yo llamo ser
puro Oro, pura Esencia.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Mi bien Amado y Amada no
viniste a este mundo solo para ganar medallas y dinero. Ellos son maravillosos
si los utilizas con sabiduría y en plena consciencia.
No hay incoveniente alguno en que desees éxito, abundancia y prosperidad material. En una sana ambición de superarse a uno mismo y de conseguir una consumada manifestación de nuestra Divinidad en el plano físico.
Pero ellos no te van a otorgar
la continua Felicidad del Espíritu ni te garantizan la Paz del Corazón.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Lo fundamental en esta Vida reside
en Ser tú mismo el puro Oro, la pura Esencia, la pura Verdad primordial.
Autoindaga para ello
honestamente:
¿Quién soy yo realmente?
¿Cuál es mi verdadero Ser?
¿Qué significa "Oro" para mí?
¿Quién es el real "hacedor" de mis acciones?
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Tú eres este puro Oro cuando tu vida es un ejemplo coherente que integra para cada instante el cuerpo, mente y espíritu.
No solo en los momentos de entreno, de meditación o de competición deportiva.
Sino para cada Aliento Divino, para toda Gracia que nos concede el Uno supremo.
Aquí. Ahora mismo.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Si realizas el mensaje de hoy
en profundidad para cada momento de la práctica cotidiana entonces te conviertes en un
instrumento firme, íntegro y transparente del Universo.
Plena Fuerza cósmica.
Plena Gracia del Señor.
Un Regalo bendito para la Vida
misma y la entera humanidad.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Te amo profundamente.
Comentarios
Publicar un comentario