Las tormentas de la guerra
La causa primaria que
desemboca en una guerra son los propios conflictos, las propias tormentas
internas del Ser humano.
Cuando él no reconoce por entero
a su inmanente Divinidad y por extensión hay un miedo, una ignorancia y una ambición
de dominar aquello que no fue aún vencido en sí mismo.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Luego tenemos entre muchas
otras a una causa secundaria, no visible para la conciencia ordinaria, que se
oculta en los planos astrales mediante almas desencarnadas criminales que
controlan a determinados humanos.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Esta red afecta hondamente en
algunos casos al plano físico en la esfera política y en la esfera militar.
También tenemos ciertas
agencias implicadas, empresas relacionadas con ellas, medios de comunicación e
incluso algunas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.
Ellas utilizan para conseguir sus metas a incontables tácticas de manipulación colectiva del pensamiento y emociones.
Algunas ya las detallamos en la
guerra de las frecuencias y en la entrada sobre los protocolos de actuación ante los rituales y frecuencias nocivas.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
La solución a la primera causa
reside en la autoescucha
profunda de nuestro sabio
Corazón. Nuestra prioridad es mantener a una mente operativa, eficaz pero igualmente tranquila. El modo más efectivo de conseguirlo está en el siguiente enlace.
Es muy importante asimismo que los mandatarios tengan la mayor precisión posible en la toma de decisiones.
La duración de la duda y su naturaleza no pueden ser perpetuas cuando se requiere actuar en fluida armonía con el Orden cósmico.
Tenemos asimismo una precisión cualitativa y otra cuantitativa en la toma de decisiones.
Cuando nosotros en efecto nos
dejamos conducir diáfanos, en genuina sencillez, por la inteligencia omnisciente del sabio
Corazón, y no solo por la mente racional, entonces surgen nuevas
posibilidades inesperadas.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
La solución a la segunda causa
es compleja. Se necesitan humanos capacitados que puedan detectar y cazar a las
almas criminales.
Hoy en día tenemos a los numerosos
Pilares
de la Existencia o trabajadores de la Luz que nos pueden apoyar en
esto.
Pero nosotros necesitamos
también de tu colaboración, puesto que no es posible actuar directo, cuando
procede y en nombre del Altísimo, mientras haya penetrantes obstrucciones que lo impiden.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
El modo más sencillo de soltar
a las mencionadas interferencias es mediante la Presencia
transmutadora, una vía segura de liberación tanto en uno mismo como de
aquello que nos afecta desde el medio ambiente.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
La Presencia
transmutadora es una vía sabia e íntegra, que actúa únicamente cuando
corresponde, libre del apego al deseo y a la acción. Pero también libre del
apego a la renuncia.
Si todos participan de este
modo sencillo y cumpliendo con su parte asignada por el Cosmos entonces se
despeja el camino con fluida ligereza.
Lo que nos permite acceder
fácilmente a los responsables en el plano del alma.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
La solución de la segunda
causa no resuelve la guerra pero sí barre en parte a la extrema contaminación
de frecuencias que ahoga al planeta.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Mi bien Amado y Amada...
La invitación de hoy te
propone participar mediante la Presencia
consciente y transmutadora ante lo que emerge.
Esta Presencia consciente reposa
en esa serenidad de los ojos que no se precipita, que observa desde una mirada
tranquila e imparcial.
Y no obstante ella no consiste
tampoco en una pasividad ni un pasotismo.
Sino en una entrega constante,
firme y ecuánime a la Fuente misma de la Vida que todos nosotros somos en
verdad.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Una entrega recta
a la Voluntad del Orden Cósmico para que valientemente actuemos o bien nos
detengamos, siempre que se precise. En leal transparencia y humildad.
[Minutos de autoescucha en el
Silencio del Corazón]
Gratitud y plena Gracia a
todos.
Del Corazón Uno al Corazón
Uno.
ALEM
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