La raíz de la duda
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Nadie puede jamás
engañar de ninguna manera
a nuestro más sabio
y profundo Corazón...
Si lo escuchamos
atentamente
y en completa serenidad.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Así pues, si siento
una duda continua
respecto a lo que sea...
Autoindago en
su raíz verdadera.
En lugar de culpar
al entorno o al prójimo.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Tomo responsabilidad
de mi duda.
¿Quién es el que duda
sin cesar?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿La duda que emerge
procede de un titubeo sano...
que me lleva a expandirme,
a la curiosidad de aprender
en un sosiego del Espíritu?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿O la duda que emerge
es más bien una inquietud...
que me ahoga para cada momento
y me limita?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿La duda que siento
me paraliza en el estancamiento?
¿La duda que siento
me somete...
cuando se requiere
dar un Paso efectivo en
la práctica cotidiana?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿La duda me intenta controlar?
¿La duda me lleva a malpensar,
a suponer lo que desconozco,
a juzgar al prójimo?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Autoindaguemos profundo
en las cuestiones a continuación.
Si permanezco valiente
en el Aquí y Ahora.
Cuando debo dar un Paso
y me dejo conducir por la Vida plena...
¿Es posible dudar entonces?
¿Es posible dudar si
me rindo de lleno a esta pura Luz
de mi sabio Corazón?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿En qué parte de mí mismo
todavía no confío...
proyectando esta carencia
en los demás?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿Qué me falta integrar ante
el genuino Ser que ya soy de hecho...
para una coherencia consumada
del cuerpo mente?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
A la mente dual
le encanta presumir
sobre sus maravillosas sugerencias...
Presentándolas a menudo
bajo una máscara
de grandes beneficios...
Cuando no siempre es así.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Considerando lo antes citado.
Tomo conciencia hoy
de la astucia tramposa...
De la mente dual.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Y a continuación autoindago,
en absoluta franqueza...
¿Cuál es el miedo en mí mismo
que se esconde
ante la vacilación continua...
de lo que parece externo
e interno?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿Caigo de nuevo en la trampa de
lo que perciben los taimados sentidos?
¿O me dejo llevar ligero hacia
donde apunta mi más sabio Corazón...
pese a las apariencias contradictorias
del mundo ilusorio?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Recordemos una vez más.
Estamos en lo que parece un mundo
de tramposas apariencias...
Pero nadie puede jamás
engañar de ninguna manera
a nuestro más sabio
y profundo Corazón...
Si lo escuchamos
atentamente
y en completa serenidad.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Realizo hoy por lo tanto como...
La estafa que veo "fuera"
refleja el inconsciente autoengaño
que habita en mí mismo.
Al no escucharme honestamente
cuando se requiere.
Cuando incluso urge.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Al no afrontar ni aceptar
todo aquello necesario
para realizar...
En mí mismo.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Lo que me lleva a proyectar
esa corrupción sistémica
originada en mi propia actitud.
Esa falta de aplicación
en mí mismo...
La proyecto hacia los demás.
Mediante lo que percibo.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Y así emito sin darme cuenta
la injusticia de
no reconocerme...
Tal cual Soy en verdad.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Cuando de hecho es
esta carencia propia...
Esta honda falta de reconocimiento,
de temor e ignorancia
en Uno mismo...
Lo que acontece.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Me traiciono a mí mismo
porque ignoro la inmensa Gracia
que recibo...
Pues no la aprovecho por entero,
ni la valoro
ni la agradezco
lo suficiente.
Ni siquiera apuesto efectivamente
por esta rendición a un nivel práctico.
Delegando sin darme cuenta
a mi descuido embustero...
En los demás para que cumplan
con ese Poder Divino
en mi lugar.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Porque ignoro asimismo
la transparencia que Soy...
Para cada momento.
Sin atender firme
a mi real Conciencia.
Y este flagrante soborno
con Uno mismo.
Esta desidia y
sutil traición...
En Uno mismo.
Esta falta de compromiso genuino
respecto a lo que conviene hacer
o dejar de hacer...
Es la que me corroe por dentro
a un nivel sutil.
Y no me deja fluir en la
plena Libertad de lo que Soy.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Porque huyo con
extrema elegancia y disimulo...
De mi propia responsabilidad
en Ser lo que auténticamente Soy.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Revelo hoy como...
El humano que realiza enteramente
a lo que Es.
A su majestuosa Divinidad atemporal.
Tal humano libre
solo puede ver al Ser único.
Al Corazón Uno.
Y nada más.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
El humano libre afronta por supuesto
todo lo necesario,
todo aquello que se presenta en su camino...
Sin esquivarlo.
Pero no se adhiere ya más
a ninguna experiencia limitante...
Ni le da más fuerza.
Ni le presta más atención
que la estrictamente necesaria.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿Hacia dónde apunta pues mi atención?
¿Hacia el Amor infinito?
¿Hacia la suprema
realidad?
¿O a otro lugar?
¿Cuál es la naturaleza de lo que manifiesto?
¿Cuál es mi motivación inherente?
¿Qué estoy alimentando sin percatarme?
Esta es la duda fundamental.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Constato pues hoy lo siguiente...
Se puede engañar al prójimo...
Ciertamente.
Pero jamás podemos engañar
a la Vida suprema.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
No podemos embaucar al Universo...
De ninguna manera.
Pues la calidad de nuestra Presencia
y vibración nos delata.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
La energía no puede por lo tanto
jamás mentir.
Por eso los animales y las plantas...
Notan de inmediato a nuestras intenciones.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
La transparencia de lo que emito
es un sello íntegro e incorruptible.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Así pues...
Si el prójimo sospecha algo.
Si el prójimo malpiensa
o juzga de mí lo que sea.
Piensen lo que piensen
los demás.
O ellos se imaginen...
de mí.
Es su camino y responsabilidad.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Mientras me mantenga fiel,
sincero, humilde, franco...
A mi más profundo
y sabio Corazón.
Permanezco firme
a mi Verdad esencial.
En mi Fuerza interna.
En la Paz genuina
del propio Ser.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Autoindaguemos pues de nuevo.
En profunda sinceridad...
¿Es posible una duda continua y limitante
cuando me dejo llevar por la ligereza
del maravilloso río de la Vida?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Tomo la valentía hoy
de permanecer en el Vacío pleno...
Del Ser infinito.
Aquí.
Ahora mismo.
Observando la duda
desde esta tranquila Presencia.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿Quién soy yo realmente...
cuando suelto el temor limitante?
¿Quién es el que duda tanto?
¿De dónde procede la antes
mencionada ansiedad?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Descubro hoy
la autoevidencia
de Ser...
Para cada momento.
Pase lo que pase.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
La confirmación de Ser
no es respecto a lo que sucede.
El franco reconocimiento
de Ser
no es relativo a un evento.
Sino la constatación de
mi auténtica naturaleza.
¿Quien soy Yo en realidad
respecto a lo que acontece?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Realizo hoy como
lo que Soy
en verdad...
Reúne a la certidumbre y
a la incertidumbre,
integrándolas aunque también
sobrepasándolas.
Absolutamente.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Lo único que puedo
corroborar con firmeza es
lo
que siento Ahora.
¿Hacia dónde me dirige
la entrega perseverante
a la Vida plena?
Entrego ese firme
SENTIR
SINCERO
a la Vida misma...
Que lo funde en el Todo.
En la brava y rara osadía
de Ser Uno mismo.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Me atrevo a descubrir
la Profundidad
bendita...
Que me trae cada instante.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Ahora bien...
¿De dónde proviene lo que siento?
¿De mi sabio
sentir o
de la mente egocéntrica
cuando ella se defiende?
[Minutos
de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿Tengo miedo quizás de equivocarme?
¿De ser criticado y juzgado
por mis decisiones incómodas...
aunque muy necesarias?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿Me permito ser fiel a
mi sabio Corazón...
por muy desagradable que esto
resulte a los demás?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Observo hoy lo siguiente.
Mi sabio sentir es expansivo,
ligero,
tranquilo...
Mas cuando se percibe un malestar
respecto a lo que percibo...
¿Cómo detecto
si es la mente egocéntrica...
protegiéndose?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Para resolverlo hace falta
una extrema
humildad
con Uno mismo.
No hay otra opción.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Hace falta una entrega total
al ubicuo Universo.
en mi motivación...
Para rendirme transparente
al Vacío pleno del Ahora.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Y solo desde esta Autenticidad
radical
puedo confirmar y sobrepasar
a cualquier engaño aparente.
¿Cuando desaparezco en la Vida misma,
soltándolo todo...
hacia dónde me lleva
esta intensidad desapegada?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Corroboro hoy
como lo que creo y pienso
a un nivel personal...
No siempe facilita en verdad
a la ligereza de mi camino.
Observo Ahora
este detalle con esmero...
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Por contraste,
realizo a continuación...
¿Es posible el autoengaño
si me rindo por entero
al momento presente?
Cuando apunto Ahora a
la innata Fuente de la existencia.
¿Puede el Vacío pleno,
mi auténtica Naturaleza inmutable...
quedar afectada por cualquier circunstancia?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿Quién es por lo tanto
el que se deja timar?
¿Quién es el farsante?
¿Es el "otro" el responsable
o es mi Autoconciencia...
la eterna gran olvidada?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿Dónde me sitúo en verdad?
¿Quién engaña a quién?
¿Dónde está mi responsabilidad?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Observo Aquí
en consecuencia
a un detalle importante
para recordar...
En reiteradas ocasiones la Vida
me dirige hacia lo que más temo,
sea consciente o no de ello.
Pero si mi entrega es honesta
voy a trascender a la bestia.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿Qué es la bestia del umbral?
O también llamado
el monstruo del umbral.
Es justamente aquella dificultad,
aquel reto que más me cuesta
atravesar en la experiencia cotidiana...
Y que luego descubro atónito
como era un simple espejismo.
Un laberinto de pensamientos vaporosos...
Los cuales se esfuman rápido
al contemplarlos.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Pero mientras me acerco a ese "fantasma"
se vive y se nota como algo muy real.
Muy tangible y peligroso.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Me corresponde por lo tanto permanecer
centrado como un caballero ardiente,
en esos delicados momentos de recelo...
A la Fuerza Universal
de la Vida suprema.
Entrego la persona
y los incesantes pensamientos...
Al Uno supremo.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
La Fe constante en mí mismo...
En mi propio Ser infinito
resulta imprescindible...
Para traspasar el umbral
de la conciencia ordinaria.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Asumo pues a
esta Vida abundante.
Me dejo respirar por ella.
Sin huir de lo que se presenta.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Me dejo vivir hondamente
por la intensidad
de cada tropiezo...
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Me permito equivocarme,
enloquecer... si así surge.
Acepto a cualquier contradicción...
Cuando ella aparece espontáneamente.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Acojo a lo humano
y a lo divino...
Que habita en mí.
Para que todo se
vuelva Uno.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Me acepto en verdad...
Tal cual Soy.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Me perdono a mí mismo.
Me amo...
Tal cual Soy.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Me río amorosamente...
de mí mismo.
Agradezco sincero
a la imperfección...
De cada aparente error.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Constato como Soy siempre
cuidado por el Universo.
Como la Vida me ama
tal cual Soy...
Y no me juzga.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Pero sí me impulsa
en todo momento...
A superarme en todo aquello
que escondo aún...
Incluso sin darme cuenta.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Merezco lo mejor.
Y en efecto
soy merecedor
de lo mejor...
Cuando me rindo
por entero
a la Vida plena.
Al Uno supremo.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Me arrodillo ante
esta Luz primordial...
Ante la Inteligencia Suprema.
Sin someterme ya más
a las constantes excusas...
A las falaces demoras...
A los caprichosos titubeos
y tonterías...
De la mente que proyecta.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Honro a toda la oscuridad.
A cada sombra que aparece.
Las vivo íntegramente.
Y del mismo modo las suelto...
Tal cual llegaron.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Te amo.
Alem
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