El cuidado diario del eje intestino-cerebro
DESCRIPCIÓN
La relación entre el cerebro y el intestino se
conoce como el eje
intestino-cerebro, una red de comunicación bidireccional que conecta el sistema nervioso central
(cerebro) con el sistema nervioso entérico (intestino) o también llamado
"segundo cerebro".
LAS VÍAS DE COMUNICACIÓN
Las vías de comunicación son: neuronales (a
través del nervio vago y el sistema nervioso entérico), endocrinas (mediante hormonas como el cortisol y la serotonina), inmunitarias (puesto que las citoquinas
inflamatorias del intestino pueden afectar el cerebro) y metabólicas (los metabolitos de la
microbiota viajan por la sangre y modulan la actividad cerebral).
El nervio vago es la principal vía
nerviosa, transmitiendo señales del intestino al cerebro.
La microbiota intestinal influye en
esta comunicación al liberar metabolitos (como ácidos grasos de cadena corta) y
neurotransmisores que afectan la función cerebral.
El
intestino produce además el 90% de
la serotonina del cuerpo y cerca del 50% de la dopamina, neurotransmisores clave para el estado de
ánimo.
Un
desequilibrio intestinal (disbiosis) se asocia por lo tanto con ansiedad,
depresión, autismo y enfermedades neurodegenerativas.
La
disbiosis causa también en algunos casos alteraciones del sistema digestivo,
aumentando la inflamación sistémica y favoreciendo alergias, enfermedades
autoinmunes e infecciones recurrentes.
Por el
contrario, una dieta saludable y un cuidado adecuado del intestino mejoran el
estado de ánimo, la vitalidad y la función cognitiva.
CAUSAS DE LA EXCESIVA IRRITACIÓN Y PERMEABILIDAD
INTESTINAL EN LA ACTUALIDAD
La excesiva
permeabilidad intestinal es debida a múltiples factores como son :
Una dieta inadecuada: consumo excesivo de
alimentos ultraprocesados, azúcares refinados, grasas saturadas, aditivos,
edulcorantes artificiales y gluten.
Desequilibrio de la microbiota (disbiosis):
alteración del equilibrio entre bacterias beneficiosas y perjudiciales en el
intestino.
Estrés crónico: aumenta los niveles de cortisol, lo que
inflama la mucosa intestinal y altera la comunicación cerebro-intestino.
Uso prolongado de medicamentos:
antibióticos, antiinflamatorios no esteroideos (como ibuprofeno), omeprazol y
corticoides.
Infecciones intestinales: como la
gastroenteritis, la salmonelosis o la campilobacteriosis.
Enfermedades digestivas asociadas: como la
enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la enfermedad celíaca y el síndrome
del intestino irritable.
Toxinas y metales pesados: exposición a mercurio,
pesticidas, nitratos y otros contaminantes.
Deficiencias nutricionales: falta de
vitamina A, vitamina D, zinc o glutamina, esenciales para mantener la
integridad de la barrera intestinal.
Envejecimiento: la permeabilidad intestinal tiende a aumentar
con la edad.
Consumo excesivo de alcohol: daña
directamente la mucosa intestinal.
SUPLEMENTOS
RECOMENDADOS
A continuación se comparten aquellos suplementos que mejor nos han
funcionado a lo largo de los años, considerando especialmente a las intensas transmutaciones
celulares en curso.
Nos encontramos con numerosos casos de suplementos ampliamente reconocidos
que no actúan de un modo óptimo si hay excesivo elemento Fuego en el
organismo, como pueden ser el aloe vera, el jengibre, la l-glutamina o
ciertos probióticos.
SUPLEMENTOS
PARA LA LUBRICACIÓN INTESTINAL
El aceite de oliva virgen extra lubrica el intestino. Sus ácidos grasos, especialmente el ácido oleico, actúan como un lubricante natural del tracto digestivo, facilitando el paso de las heces, ablandándolas y ayudando a prevenir el estreñimiento. Además, estimula la producción de bilis y el peristaltismo intestinal, mejorando la función digestiva de forma suave y natural.
El regaliz (especialmente en forma de DGL o también
llamado desglicirrizado) protege también y lubrica la mucosa intestinal y
gástrica.
Estimula la producción de mucus en el estómago e intestino,
creando una barrera protectora que favorece la cicatrización de úlceras, reduce
la inflamación y alivia el reflujo o la acidez.
Aunque no lubrica directamente como un aceite, su efecto mucoprotector actúa
como una capa lubricante natural sobre la mucosa dañada.
Podemos compensar si es necesario el aumento de la presión arterial del regaliz tomándolo junto con diente de léon (taraxacum officinale) y espino blanco (crataegus monogyna).
La metilcelulosa es
un derivado de la celulosa, un polisacárido natural de origen vegetal. Es
un polvo blanco, inodoro e insoluble en agua caliente, pero que se disuelve en
agua fría formando un gel. No se absorbe en el intestino, por lo que actúa como
una fibra dietética funcional.
La metilcelulosa actúa como lubricante intestinal al absorber
agua y formar un gel que reblandece las heces y facilita su paso,
reduciendo la fricción en el intestino.
No lubrica directamente como un aceite, pero su efecto humectante y
suavizante mejora la evacuación, especialmente en casos de estreñimiento o
hemorroides.
La metilcelulosa aumenta el tamaño de las heces, estimula el
peristaltismo y facilita la evacuación sin irritar.
La metilcelulosa no fermenta en el intestino, por lo que no produce
gases, ideal para personas con colon irritable y sobrecrecimiento bacteriano (SIBO).
SUPLEMENTOS
PARA LA REGENERACIÓN INTESTINAL
El ghee
regenera la mucosa intestinal gracias a su alto contenido en ácido
butírico, un ácido graso de cadena corta que nutre los colonocitos (células del
colon), reduce la inflamación y promueve la reparación de la mucosa.
Además, suaviza la pared gástrica y protege las mucosas por su alto
contenido en vitamina A.
La melena
de león (hericium erinaceus) promueve activamente
la regeneración de la mucosa intestinal gracias a sus compuestos
bioactivos (erincinas y beta-glucanos), mejora la barrera intestinal y tiene
efecto prebiótico.
El reishi (ganoderma lucidum) no regenera
directamente el tejido, pero protege la mucosa, reduce la inflamación
intestinal y modula la microbiota, favoreciendo un entorno propicio para la
reparación.
SUPLEMENTOS
PARA LA LIMPIEZA INTESTINAL
El carbón
activado es un producto natural obtenido a partir de materiales
vegetales como la cáscara de coco, madera o turba, sometidos a altas temperaturas
en presencia de gases oxidantes.
Este
proceso lo convierte en una sustancia altamente porosa, con una gran superficie de adsorción, lo que
le permite atrapar toxinas, gases y otras sustancias no deseadas en el tracto
digestivo.
El carbón
activado no se absorbe ni se metaboliza en el cuerpo. Su acción ocurre
exclusivamente en el tracto
gastrointestinal, donde actúa mediante un proceso físico llamado adsorción (no absorción). Esto
significa que las moléculas tóxicas, gases, bacterias patógenas, metales
pesados o residuos de medicamentos se adhieren a su superficie porosa y son
eliminados intactos a través de las heces.
Este
mecanismo permite "limpiar"
el intestino de sustancias nocivas sin que éstas pasen a la sangre.
La bentonita
micronizada es una arcilla volcánica rica en minerales, especialmente
montmorillonita, que ha sido procesada para reducir su tamaño de partícula y aumentar
su biodisponibilidad. Sus principales beneficios incluyen la normalización
del tránsito de las heces, la desintoxicación
intestinal y la protección de las mucosas.
El haritaki limpia el intestino de forma
natural y suave. Conocido como el "rey de los remedios" en la medicina
ayurvédica, que actúa como un regulador
intestinal sin perjudicar las mucosas, favoreciendo la eliminación de
desechos y toxinas acumuladas.
El haritaki sirve tanto para la diarrea como
para el estreñimiento. Actúa como un regulador intestinal natural gracias a sus propiedades astringentes y laxantes suaves. En
casos de estreñimiento, estimula el tránsito intestinal. En casos de diarrea,
sus componentes taninos ayudan a tonificar la mucosa intestinal y solidificar
las heces. Este efecto dual lo convierte en una planta clave en la medicina
ayurvédica para equilibrar el sistema digestivo.
Las sales
de Glauber alivian el estreñimiento agudo. Su principio activo,
el sulfato de sodio, actúa
como un laxante osmótico
que atrae agua hacia el intestino, aumenta el volumen de las heces y estimula
el movimiento intestinal.
SUSTANCIAS QUE PUEDEN IRRITAR EL INTESTINO
Es habitual
encontrar en los suplementos algunas sustancias o aditivos que perjudican a la
mucosa intestinal o incluso la irritan gravemente, por lo que debemos observar
cuidadosamente su composición.
Algunos
aditivos que pueden irritar la mucosa intestinal y alterar la microbiota: el
carragenano, el glutamato monosódico, el butilhidroxitolueno, la carboximetilcelulosa
(CMC), el polisorbato-80,
la sacarina, el aspartamo, la sucralosa, los benzoatos, los sorbatos, los
nitritos, ciertos colorantes artificiales como el E-129 o el E-102, el
sorbitol, el xilitol y el manitol, entre muchos otros.
Los
alimentos o suplementos ácidos tampoco ayudan si el colon es muy sensible. Se
pueden sustituir por cápsulas de extractos de frutos ácidos como el extracto de bergamota tomados
durante la comida o la toma de vitamina C en forma de ascorbato, como el ascorbato
de sodio, mucho más tolerables.
Algunos pesticidas perjudican gravemente el colon, tal cual fue identificado por investigadores del hospital de la Vall d´Hebron en Barcelona. Se recomienda el consumo regular de alimentos ecológicos o de proximidad, de fuentes confiables.
Como alternativa provisional, se puede
eliminar hasta el 80 por ciento de los pesticidas poniendo en remojo los vegetales en una solución líquida desinfectante compuesta por 2
cucharadas soperas colmadas de bicarbonato sódico mezclado en 5 litros de agua durante 10 minutos. A continuación se enjuagan los alimentos bien lavados en agua pura.
Algunos
probióticos pueden perjudicar la mucosa intestinal y provocar disbiosis.
Ciertos
tipos de fibra, como la fibra insolube de salvado de trigo, la inulina o los
FOS (fructooligosacáridos)
fermentan en el intestino y pueden generar más gases, distensión y dolor
abdominal.
Algunos
laxantes estimulantes, como la cáscara
sagrada y el sen irritan el intestino y generan dependencia.
El vinagre
y los picantes se deben ingerir en su justa medida o bien abstenerse en algunos
casos.
Los vegetales fermentables (FODMAP) como el ajo,
la cebolla, el brócoli, las coles de Bruselas, la coliflor, los espárragos, las
legumbres y los guisantes, pueden producir más gases y distensión en algunos
casos.
Ciertos
lácteos o alimentos ricos en gluten (como las pastas y los fideos, la bollería
o el pan de trigo) pueden inflamar el intestino en personas sensibles a estas
sustancias.
Antes de
una comida delicada podemos tomar un buen protector intestinal como Colilen
de la marca Aboca.
Para
terminar observemos en definitiva como cada persona es única e irrepetible. Lo
que es muy beneficioso para algunos, incluso para la mayoría, puede ser
extremadamente perjudicial para otros.
Siempre podemos
efectuar la
autoescucha profunda en precisión para sentir con claridad si un
producto nos beneficia o perjudica a nivel energético.
Resumen textual
extraído de varias fuentes médicas y nutricionales
NOTA LEGAL
El presente blog no pretende el diagnóstico ni
el tratamiento de ninguna enfermedad. El lector asume la entera responsabilidad
por el uso e interpretación del contenido.
Si usted padece de alguna enfermedad por favor
acuda a un profesional de la salud adecuado a sus requerimientos.
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