La transmutación celular, por Alem
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Nos referimos a transmutación celular cuando las células
se transforman liberando primero el estrés acumulado, ya sea proveniente de
toxinas, de patógenos, de patrones mentales o bien de tensiones emocionales. Se
puede entender como el "solve" de los alquimistas.
Solve et coagula, donde posteriormente, en el
"coagula", se adquiere la Fuerza universal en el organismo ya
purificado para que pueda sostener una más alta vibración.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Soltamos la fuerza personal asociada al ego y nos
inundamos de la Fuerza universal del Espíritu, que nos colma, que nos ilumina.
Cuando ambas fuerzas se mezclan se produce entonces una
fricción que causa todo tipo de malestares físicos y mentales, aunque la causa
primera no es de tipo físico ni mental, sino originada por una frecuencia
endógena que nos tira mediante un irrestible hilo de luz.
Nosotros advertimos un hálito solar, un Aliento
inconfundible que nos acaricia...
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Y desde este Sol de los soles interior a la célula que
es asimismo visible en el firmamento se nos extrae del laberinto intrincado en
el que estamos inconscientemente sumergidos.
Desde nuestra amada madre Gaia y el desbordante viento
cósmico, desde el Sol que nos alumbra... todos ellos nos apoyan naturalmente a
extraernos del vano teatro de la vida para regresar de nuevo al Hogar
inamovible, sin principio ni fin.
Nosotros somos ese Todo, reconocemos al conjunto de las
estrellas, a la gran obra y al laberinto mismo... representados en el cuerpo de
carne.
Un Todo en el Ser que se extrae a sí mismo de las
proyecciones, del velo que nos empaña.
Un Todo que no es externo ni "fuera" ni "dentro"
sino el propio Sí mismo.
Hasta que el individuo comprende vivencialmente que
jamás estuvo perdido, que no hubo ninguna extracción, que en efecto no hubo ni
siquiera espejismo en la morada del Ser.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Y es entonces cuando una vez superada una determinada
vibración linde...
Hay un umbral bajo el cual el cuerpo acoge la "no
vibración" que es nuestro estado más puro.
Aquí y ahora el cuerpo... junto con el mundo ordinario
desaparecen, en la quietud del vacío.
A partir de esta "nada absoluta" podemos
acceder al todo y a cada nivel del universo, cada parte del laberinto es
accesible pero ya no dependemos más de ellos.
No estamos ya más apegados por los nombres, las partes y
las formas.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Solo hay el Ser, solo hay el Uno en verdad.
Sin causa y sin relación posible.
Y pese a ello nada puede existir sin el "Yo soy lo
que yo soy", nuestro sustrato fundamental.
Sin el Yo verdadero que trasciende al pequeño yo, a la
intrépida personalidad humana.
Yo verdadero que no la rechaza, que no echa pestes sobre
la persona... sino que la abraza y sobrepasa en pleno Amor.
Nosotros somos Eso, nosotros somos Eso en verdad.
El Amor indefinible que rebasa al amor personal.
El Amor inacotable, el Amor universal e indecible.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Los ciclos cósmicos nos impulsan a esta transmutación
cada vez más intensa, incluso rauda en algunos casos... que se extiende
actualmente hacia el conjunto de la humanidad.
Pasamos del pequeño yo egocéntrico al Yo soberano
universal. Nosotros somos este Absoluto inefable.
Si el organismo afectado, si la materia es capaz de
asimilar estos hondos cambios se adapta, se fortalece... pero si no es el caso
va a enfermar o perecer.
Algunas muertes súbitas son debidas por ejemplo a una
extrema transmutación celular que no pudo ser asimilada en el preciso momento
que se desencadenó.
Otros padecen de pronunciados desórdenes mentales...
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Conviene comprender por lo tanto que la transmutación no
equivale forzosamente a una sanación en el plano físico.
En la primera reside una radical transformación del
cuerpo / mente donde el alma se disuelve, ya no hay más mente ni cuerpo ni
mundo en la Realidad absoluta...
Dicha transformación puede desembocar en una regeneración
del cuerpo físico en la Fuerza universal o en un declive, donde la fuerza que
le anima se extingue.
Mientras que para la segunda, la sanación, se restablece
un equilibrio entre el cuerpo / mente el cual implica por supuesto un notable
cambio, un desplazamiento significativo de la consciencia que se ajusta a las
nuevas frecuencias que le llegan, aunque es un salto todavía limitado en su
extensión pues hay adherencias a lo terreno.
La sanación no garantiza una transmutación y ésta
última permite la primera aunque no siempre va a suceder en el plano físico,
como ya mencionamos.
Se trata por lo tanto de un tema complejo que me pide la
Fuente que aclare con vosotros.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Tanto la sanación como la transmutación...
Ninguno de los dos es mejor que el otro ni tampoco son
necesariamente excluyentes el uno del otro... puesto que para cada individuo
hay un sendero irrepetible.
Algunos se preparan para un vertiginoso salto final, mientras
que otros dan tímidos pasos al Ser, luego tenemos también aquellos que lo dan
todo para cada instante, y en contraste aparecen algunas organizaciones que intentan
ir a contracorriente del universo mientras que para otras almas, ellos
prefieren acomodarse... creyendo ilusoriamente que toman la vía más fácil.
Lo que sí es inevitable es que todos, tarde o temprano,
volvemos al Ser, a la Fuente primigenia que ya somos.
Puesto que es nuestra verdadera naturaleza no la podemos
evitar. Es lo que somos. Es nuestra esencia.
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La sanación nos prepara de alguna manera, ella abre el
camino al no camino del Ser donde metafóricamente la tierra conoce al cielo. Se
afianza un contacto con lo Divino que como un río se ensancha cada vez más y
más conforme se acerca al mar, al vasto océano divino de donde el agua de Vida
proviene.
Por contrapartida, la transmutación celular altera por
completo las posibilidades del ser humano devolviéndolo directo a su estado
primordial, aquel que es eterno e inmutable.
Nos fundimos aquí rebosantes con la autoconsciencia del
Ser que integra naturalmente al cielo y a la tierra.
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La transmutación armoniosa solicita por lo tanto de una
capitulación total al abismo insondable del Ser. Es una entrega natural,
desenvuelta, sencilla. Es una entrega de humildad.
La transmutación inarmónica es del mismo modo una
capitulación completa aunque forzada por las circumstancias. Ella no debe
confundirse con la sanación tampoco.
Aquí el alma accede a una experiencia culminante como
último recurso de la encarnación que le permita dar un paso definitivo, un
salto certero a lo Infinito.
Se trata de un salto feroz en este caso donde las
reservas de la personalidad desvanecen también por completo. Salto que puede
proceder paradójicamente de una resistencia desmesurada.
Por último y sin una drástica entrega nos queda la
sanación básica, que aunque beneficiosa es aún incompleta respecto a la realización de
Uno mismo... debido a que la entrega fue parcial.
Sí que hubo entrega pero la personalidad todavía tiene
reservas ocultas. Lo que hace volver de nuevo el organismo al estancamiento y
la dependencia.
Se resolvió una parte, se produjo un milagro según los
ojos humanos pero no hubo una resolución definitiva holística en todos los
planos.
Dicho de otro modo, pese a las apariencias de mejora o
incluso remisión de la enfermedad, cuando solo hay sanación pero no transmutación se transfiere el bloqueo de una parte a
otra, o de un plano a otro de la existencia.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Por contraste...
El cuerpo físico puede regenerarse, se transfigura
cuando la transmutación forma parte de su majestuosa ofrenda, de su entrega
intrínseca, sólida y espontánea.
La materia se vuelve más longeva en algunos casos, ella
se inmortaliza para aquellos devotos firmes de la Fuente... hasta cierto grado
cuando la transmutación es bien asimilada a nivel celular. Son los famosos
cuerpos incorruptos de los santos.
O bien el cuerpo físico puede decaer hasta la muerte si
no hay regeneración. Recordemos que la muerte no es el final de nuestra
existencia sino solo un cambio de etapa, de plano, es el fin del cuerpo físico
exclusivamente.
La sanación sucede en el plano físico, emocional y
mental vinculado al alma... mientras que la transmutación los sobrepasa.
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Para conseguir una transmutación celular armoniosa...
La dificultad radica en cómo resonamos ante las
interferencias, en cómo afrontamos la imponente cantidad de poluciones que nos
rodean, en cómo nos adaptamos a los próximos retos que surgen.
Tenemos a los aditivos alimentarios que nos envenan poco
a poco, tenemos a los contaminantes ambientales que ensucian el aire que
respiramos, tenemos a las tenaces radiaciones a las que somos expuestos
continuamente y en especial tenemos a las toxinas mentales, las cuales nos
perjudican también gravemente en la salud.
El mayor enemigo, el mayor reto está siempre en uno
mismo.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Por eso es tan importante la vuelta a la inocencia, a la
pureza del Ser... como el único sustrato base que nos garantiza la mejor
suavidad dentro de lo posible en esta transición que vivimos.
Nosotros somos invitados a la muerte de los hábitos nocivos
mentales acumulados, nosotros somos invitados a la muerte de la muerte... que
es nuestra franca Vida.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Observemos hoy con esmero que...
Ningún remedio externo, ningún soporte, cualquier
recurso o práctica... que se desvincule de la constante y desinteresada rendición
al Ser, al Amor fecundo, nos puede apoyar en verdad para una transmutación
armoniosa.
Sí puede haber una sanación, incluso mediante artes
oscuras, pero no hay garantizada ninguna transmutación en estos casos.
Aunque puede suceder, puede haber también un vuelco sea
cual sea nuestra posición cuando ha llegado nuestro momento.
Pero el alma se consumirá aquí desde el tormento más
atroz causado por el ego, por ese "yo" que se cree independiente del
universo, de la Vida cósmica, de la Vida Una... el cual se rebela eventualmente
ante lo que se presenta.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Observemos por lo tanto como solamente nos podemos volcar
en suavidad, desde la paz del Corazón y la ligereza... en la medida en que nos
entregamos por completo a nuestra inmutable Fuente de Vida y renunciamos a las
pulsiones egocéntricas.
Volvemos así livianos al mismo Ser ubicuo que siempre
fuimos aunque no nos percatábamos antes de su Realidad, de nuestra realidad
última, de la Verdad suprema que todos nosotros como dijimos ya somos de hecho.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Ahora bien, si la transmutación por el motivo que sea no
fue bien tolerada tampoco implica obligatoriamente que hubo una carencia en nuestra
entrega. Esto depende del camino de cada alma.
Los cuerpos físicos tienen asimismo una cierta
plasticidad y llega un momento en que ya no toleran más Luz vibral, colapsando
de este modo. Y este episodio del alma no siempre es debido a una resistencia
interna, un miedo o una vileza.
Efectivamente, la biografía de algunas mujeres y hombres
despiertos indica que murieron de enfermedades muy graves. Aunque el periodo
actual es si cabe más singular todavía... dado que a la realización del Sí
mismo le añadimos la influencia del término de un ciclo planetario y de la
vigente civilización, tal cual la conocemos hoy en día.
Además, en este mundo tan complejo que nos ha tocado
vivir, mediante la toxicidad que nos carga sin cesar como ya citamos
anteriormente (léase la entrada sobre la toxicidad encubierta) y la presión de las
incontables radiaciones que recibimos... el cuerpo físico se puede saturar muy
fácilmente pese a que la entrega sea pura, pese a que ésta sea recta.
Estos "cuerpo y mente" que deben ser atendidos
sin obsesionarnos más en ellos... pero sí deben ser cuidados con esmero para
que actúen como instrumentos transparentes de la Voluntad divina.
En una Gracia primorosa desde la que nosotros podemos
constatar como la entrega al Ser no tiene límites... donde no hay nada imposible
a transmutar para este inmanente Poder divino si está alineado con la Fuente...
Aunque siempre pueden aparecer sombras, todos tenemos
puntos flacos, debilidades a superar...
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Por ello resulta tan esencial dejar de juzgar a los
demás. Las etiquetas, los juicios pueden envenenar en gran medida al prójimo el
cual está sufriendo ya de por sí de unas muy intensas experiencias.
Los genuinos halladores de la Verdad, lo que yo llamo
poéticamente como las bellas damas y los bellos caballeros del santo Grial se
encuentran aquí en una situación bien delicada, ellos son especialmente vulnerables
durante la transmutación que desgarra el velo del laberinto.
Y lo último que necesitan nuestras queridas hermanas, nuestros
queridos hermanos... es que emitamos un veredicto de lo ocurrido en su caso.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
La Vida nos pide que seamos cautos, comprensivos, caritativos
siempre que sea posible... que tengamos la valentía de callarnos, que nos
permitamos detenernos cuando es necesario, porque nunca sabemos si en breve
nosotros pasaremos por las mismas penurias o incluso mucho peores.
Los últimos serán los primeros y los primeros se pueden
quedar igualmente como los últimos.
Porque cuando nuestro cuerpo físico vive una muy
penetrante transmutación celular todos los sistemas se bloquean... debilitando
temporalmente a los órganos y provocando en consecuencia una posible sepsis
generalizada, la cual se precisa corregir cuanto antes mejor a nivel interno
(véase la entrada sobre la autoescucha profunda) y si hace falta mediante algún
apoyo externo también, acudiendo a un médico integrativo que sea capaz de
contemplar el sutil enlace entre los cinco elementos de la creación (el fuego,
la tierra, el agua, el aire y el éter) con el alma que agoniza.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
La transmutación celular no solo puede bloquear al
cuerpo físico sino también al cuerpo mental que ya no es capaz de pensar, ya no
puede controlar ni dirigir más a la inteligencia de la Luz.
Tampoco se pueden coordinar fácilmente los movimientos
corporales durante los picos de frecuencia, cuando notamos esos solemnes latidos
del Corazón eterno... cuando éste nos reclama.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Latido de Vida, latido de Amor, latido Raíz... que nos
conduce al recogimiento, que nos lleva al descanso, que nos convida a quedar
tranquilos en el reposo de la mirada.
Afortunadamente cada vez son más numerosos los médicos
honestos que despiertan al Corazón Uno... a la Fuente misma de la existencia y
nos brindan apoyo generoso con estas afecciones tan singulares.
Conociendo así a nuestro más entrañable maestro interno,
a nuestro guía infalible... en cómo podemos autoescuchar las necesidades del
propio cuerpo desde la dignidad del silencio.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Sin embargo, la mayoría de los seres humanos no vive todavía
una transmutación vigorosa. Es esto justo lo que llega progresivamente para
algunos.
Si tal fuera el caso, cuando acontece una transmutación
intensa ellos no podrían ni siquiera caminar, ni siquiera comer... incluso algo
tan sencillo como la respiración se vuelve insoportable cuando la capitulación
al Fuego del Espíritu nos llama con vehemencia.
Nos encontramos pues en efecto ante el cara a cara con
este Fuego eterno... el Fuego del Corazón y también puede ser llamado el Fuego
de la Verdad, pues todo es Uno... que se manifiesta imparable hasta lo más
denso de nuestras estructuras.
La cuestión es: ¿estamos preparados?, ¿estamos listos
para recibirlo?
¿Cuál es el milagro colectivo, qué ocurre cuando se
acorta la distancia entre lo que somos, entre nuestra auténtica naturaleza
divina, y lo que emitimos?
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
En las próximas entradas desarrollaremos algunas medidas
prácticas que nos puedan facilitar una mejor soltura en este periodo que se
inicia ahora de recia transmutación colectiva.
Os comparto en este blog lo que he vivido y comprobado
interiormente, os comparto el testimonio directo, los códigos troncales, mi
sentir fresco sin intermediarios ni libros ni referencias... en este periodo
tan crucial para la entera humanidad.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Aceptemos hoy sinceramente que no sabemos nada... y
compartamos entre nosotros aquellos pedacitos de sabiduría que surgen de
nuestro más íntimo caminar.
Con todo el Amor,
Alem
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Nota legal: el presente blog no pretende sustituir
ningún tratamiento médico ni psicológico. El lector asume la total
responsabilidad por el uso e interpretación del contenido. Si usted padece de
alguna enfermedad por favor acuda a un profesional de la salud adecuado a sus
requerimientos.
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