Bajo la mente al Corazón sentido





[La mente racional proyecta constantes contradicciones donde no las hay.

Ya sea por miedo, ya sea por ignorancia.

Ya sea debido a una resistencia inherente que tiene la personalidad... ante lo desconocido.

Mientras que la mente universal, la mente franca que baja al Corazón, lo reúne e integra todo... desde el Amor sincero.

Me atrevo valiente hoy... a reconocerme tal cual Soy.

Descubro a una Dicha constante, a un continuo disfrutar de cada momento.

Profundizo sobre esta Presencia inmediata... que nos aligera.

Que nos colma de un regocijo... continuo, sereno, incondicionado.

¿Me dejo saborear por la Vida hasta lo más profundo de todo mi Ser?

Se propone un ejercicio vivencial a continuación.]


***


[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Siento lo que pienso...

 

Siento lo que digo...

 

Siento lo que hago

o dejo de hacer...

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Disfruto del camino,

de cada paso...

o no paso.

 

Me dejo respirar

por la Vida...

en su Plenitud.

 

Me dejo saborear

por ella.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Soy ese Espacio infinito donde

el movimiento o no movimiento

de todo cuerpo sucede.

 

Me permito expresarme,

danzar, reir, cantar...

tal cual fluye.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Me permito del mismo modo

callarme...

cuando es necesario.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Me toco,

me huelo,

me autoescucho,

me degusto,

me miro,

me amo en total respeto...

 

Para así poder también

realizar lo que soy en Verdad

a través del espejo del "otro".

 

Desde la más sincera admiración,

por su Divinidad,

que es la mía.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Me maravillo...

ante esta Presencia inmediata,

incondicionada.

 

Al comer...

 

Al tumbarme...

 

Al caminar...

 

Cuando me dirijo a los demás.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Todo mi cuerpo y mente

palpitan, son este Amor firme...

 

Aunque siempre compasivo.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Desde esta Quietud tranquila

me dejo llevar para afrontar

cualquier reto que la Vida

me presenta.

 

Pero ahora, en Consciencia...

ya no me apego más al personaje.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Desde esta Quietud serena

me dejo llevar asimismo

para detenerme...

cuando se requiere.

 

Tengo la enorme valentía

de saber callar,

de dejar hacer a los demás...

si es conveniente.

 

Abrazando a la Perfección...

de todo camino,

de cada Uno.


Acepto al prójimo,

tal cual Es.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Disfruto aquí,

ahora mismo,

del bullicio, del ajetreo...

si así surge.

 

Disfruto del sosiego,

de la falta de ruido,

cuando viene a mí...

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Me sumerjo directo

en el placer y en el dolor...

que aparece,

naturalmente en mí.

 

Para así poder experimentarlo...

en su vasta profundidad.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Mientras no me apegue al placer,

mientras no me apegue al dolor,

mientras no huya tampoco de ellos...

 

La Vida fluye,

me vive,

me libera...

 

En sencillez,

en humildad.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Los sentidos me viven

y se viven,

hasta lo más denso,

hasta lo más hondo...

de cada sentir,

de cada percepción.

 

Los sentidos se funden

en un Orgasmo...

existencial, bienaventurado.

 

Regocijo de la Esencia,

de lo Eterno,

de lo Permanente...

 

Que incluye

e integra al Todo,

a cualquier parte...

cuando cedo el control.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Mi auténtica Naturaleza

se despliega entonces,

ella es reconocida por completo...

 

Para la materia

y en la acción.

 

Desde el Espíritu

y en la aparente inactividad.

 

En el hondo Silencio...

y también en el ruido.

 

Todo se vuelve

el sublime Uno atemporal.

 

Aquí, ahora mismo...

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Reconozco como...

 

Yo soy esta Dicha genuina,

esta Gloria infinita de la Fuente,

este Amor sin límites...

 

Para cada una de mis células...

en el cuerpo y en todo cuerpo.

 

Mi mente se queda liviana...

a los pies de este Vacío radiante.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Desciendo la mente que vacila...

 

La bajo al Corazón sentido.

 

Observo lo que pienso,

lo que siento...

 

¿Quién soy yo?

¿Quién es el puro hacedor?

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Soy el vivo testimonio

de esta Certeza primorosa,

de esta Belleza sin igual.

 

Bendigo a todo

y a todos...

 

Agradeciendo lo que me llega.

 

Y sea lo que sea que acontece...

pronuncio a un honesto:

"Gracias, gracias, gracias".

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Me dejo respirar...

por la Pujanza cósmica.

 

¿Cuánto tiempo necesito

para liberar a un bloqueo?

 

En una sola bocanada de aire

si mi entrega es total.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Luego, me mantengo firme, constante...

en esta Presencia absoluta.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Ya soy lo que soy.

 

Fuerza inconmensurable

del Amor divino...

 

Que acoge la atención plena

de lo que Es.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Para cada aliento

y su ausencia...

 

Me disfruto y

me dejo disfrutar.

 

Me dejo embelesar

por la Vida suprema.

 

Alem



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