La noche más sombría
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Estos próximos días vamos a aumentar la presión en
algunos de vosotros, no para causar daño sino para soltar a los últimos impulsos
egoicos.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
La personalidad es por supuesto honrada.
El cuerpo y la mente son asimismo profundamente
respetados en tanto que instrumentos sagrados del Gran Espíritu.
Y es en efecto sano ser leal a uno mismo, enfadarse
cuando hace falta, poner
límites si es necesario.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
El Amor firme no
es incompatible con la total entrega al Uno supremo.
Pero la personalidad no debe dominarte ni someterte más a su
caprichoso antojo.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Las metas y ambiciones de la persona tienen que estar
siempre bien alineadas y en coherencia con la Fuente de la Vida.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Mi bien Amado y Amada...
La noche más sombría no es una noche oscura cualquiera.
No es la noche oscura del alma que muchos de vosotros ya
habéis atravesado.
Sino la última noche de proyección de la conciencia.
Aquella donde se pierde el apego a la mente individual.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Nos damos cuenta vivencialmente de que ya no estamos más
limitados a la persona y de que lo más importante reside en la Voluntad de la mente cósmica, en la Fuerza inamovible de nuestro auténtico Ser.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
El último miedo es por lo tanto el apego a la persona.
En la última noche renunciamos a la sujeción en la personalidad.
Renunciamos al control de la vida para volvernos la Vida
misma.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
A veces la disolución concluyente es muy sencilla, muy fluida.
Mientras que en otras ocasiones aparece un fuerte dolor existencial, una muerte súbita, un extremo desgarro.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
La noche más sombría no es tampoco un evento colectivo
sino un periodo muy íntimo de cada alma... y pese a ello algunos pocos de entre vosotros
convergéis debido a vuestra afinidad vibratoria.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Algunos de vosotros tenéis caminos que se reúnen.
Algunas vías, tal cual os he citado, son ligeras, livianas... mientras que otras conllevan a un inevitable sufrimiento.
Y vuestra plena ofrenda individual a Dios os permite
coincidir entre semejantes.
Entre vosotros y en mí.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Mi bello caballero y dama de la Eternidad.
Para aquellos de vosotros que os corresponde cruzar en breve a la noche más sombría...
Tienes que saber que en los momentos más delicados, en ciertas ocasiones resulta muy conveniente
que te acompañe mientras que en otras vas a tener que caminar por entero aislado.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Céntrate mi bien Amado y Amada en la profunda
autoescucha y acude a las respiraciones
conscientes siempre que se requiera.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Recuerda apuntar a la Fuente misma de la existencia
en todo momento y solo a ella.
Entrega bien firme a toda flaqueza, a toda tensión.
Sé constante. Sé sincero contigo mismo.
En terminante y absoluta rendición.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Algunos de vosotros podéis también revivir durante los próximos días a faltas graves del pasado.
Si todavía no lo hiciste, entonces ahora es el mejor
momento para perdonarte
y arrepentirte de ellas.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Por último te comparto una bella
oración que quizás te pueda apoyar.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Recuerda que te amo profundamente.
Que siempre moro en ti.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
En el mismo Amor universal.
En la misma Vida suprema de nuestra genuina naturaleza.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Siempre Uno.
Alem
¡Oh Viviente!
¡Oh Todopoderoso!
Que sostiene y protege todo lo que existe.
En tu Misericordia busco ayuda.
Oración que recitaba el profeta Muhammad
en los momentos díficiles. Texto de At-Tirmidhi.
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