La Gracia está en todas partes cuando te entregas por completo
Mi bien Amado y Amada...
En los momentos de necesidad permite que la Gracia del
Altísimo te colme.
Da todo a la Fuente primordial.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
No es suficiente con la sentida oración.
Ella es maravillosa si así lo sientes aunque...
Hay también que dejarse obrar por la voluntad del Universo.
Con firmeza. Y valentía.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
En todo aquello que se precise hacer o dejar de hacer.
Sal de tu comodidad... tanto como sea conveniente.
¿Te atreves a mostrar y a expresar el Amor genuino
cuando es necesario?
¿Cuál es la real motivación y transparencia de tus actos?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Acude a nuestras fusiones
colectivas de Corazón a Corazón.
Efectúa respiraciones
conscientes para tomar adicional Fuerza Divina.
Y afina lo mejor que puedas la precisión
en cada paso o no paso.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Porque si todavía te guardas algo para ti... no te puedo
asistir por completo.
Mas si eres capaz de ayudarte por entero primero a ti
mismo.
De reconocer que la Divinidad eres siempre Tú... y
únicamene Tú, en tanto que Ser primigenio.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Cuando te entregas a los pies del Altísimo...
Entonces sí que nuestro Amor se vuelve ilimitado.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Jesús el Cristo me acompaña.
Mahoma me acompaña.
Buda también me acompaña.
Ramana Maharshi me acompaña.
Jigoro Kano me acompaña.
Todos los guías me acompañan.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Pues el conjunto de los
servidores del Señor somos el mismo Ser en Verdad.
El mismo Maestro interno que escuchas en tu más sabio y
profundo Corazón.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Lo único que cambia son las formas pero la Esencia es la misma.
El Amor infinito es el sustrato.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Así pues...
Ya sea que te inclines ante Mahoma, Jesús, Buda, Odín... o bien no creas en nada. Da lo mismo.
El Universo y el Sol siempre te acompañan.
Los elementos de la naturaleza te acompañan.
¿Tienes Fe en tu propio Ser?
¿En la inherente Existencia?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Hoy te invito a que sientas por lo tanto en lo más profundo de tu radiante Corazón...
Al Padre Madre que siempre mora en ti.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Hoy vengo a recordarte que...
Tu Divinidad no es algo que está allá arriba en el cielo
sino Aquí, Ahora mismo.
En los pequeños detalles cotidianos y en el Milagro de
cada momento terrenal.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Pues Tú ya eres libre mi bien Amado y Amada... cuando eres
capaz de darte en abundancia.
De asistirte a ti mismo ante cualquier reto.
Entregando por entero la persona a la Existencia.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Ábrete pues a la Gracia en profunda autoescucha
y presencia.
¿Eres capaz de perdonarte?
¿Te arrepientes sincero de tus faltas?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Ahora bien, si lo requieres...
Pide también ayuda sincera a la Fuente misma... desde el
Silencio del Corazón.
En fortaleza pero también humildad.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Mas recuerda que la Fe empieza siempre en ti mismo.
Pues yo soy tú en Verdad.
El mismo Uno supremo. La misma Fuerza original.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Pues yo soy la Fuente inmanente que tú también Eres en
Verdad...
Cuando nos entregamos a los pies del Altísimo.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Hoy te transmito mi bien Amado y Amada la tranquilidad
de que no estás solo.
De que yo te acompaño en todo aquello que haga falta...
Siempre que tú cumplas también con tu parte, con tu
entrega sincera.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Pues el Amor universal no puede darse en profundidad...
si tú no te abres también a recibir y a dar.
A darse a Uno mismo y al prójimo.
En abrazarse también a Uno mismo y a los demás.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Darse a Fluir... con el íntimo Universo.
Pues ¿qué tipo de Amor diáfano es aquel que coacciona a
una voluntad?.
La entrega al Uno supremo debe ser pues absoluta, franca,
constante, total.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Y cuando sufras te cubriré de caricias eternas.
Y cuando recibas un
ataque físico o un ataque psíquico te asistiré...
Siempre que cumplas por entero con tu parte, con el
cometido que tienes asignado.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Y cuando tengas hambre serás saciado, aún sin comer.
Y si te sientes abandonado... te haré compañía y nos
fundiremos en la Paz infinita.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
El dolor vivido lo podrás trascender con facilidad.
Y si procede, tus heridas sanarán con diligencia...
Cuando te entregas al Amor eterno.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Porque cuando te arrodilles por completo al Uno supremo...
Entonces vas a caminar en la ligereza del Espíritu, pase
lo que pase.
Y cuando llores besaré tus lágrimas... de interminable
Amor sublime.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Y en el momento de tu muerte te recogeré cariñosamente
en mis brazos.
Pues habito en efecto para cada Uno de vosotros...
Me creas o no.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Pero si tu entrega es parcial, si ella es impostada.
Cuando esperas a que el prójimo haga tu trabajo interno
en tu lugar...
Entonces la Gracia del Altísimo no te puede llegar
consumada.
Es como cuando abres una puerta a medias.
No se abre entonces la cerradura.
¿Verdad?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Darlo todo a la Vida misma.
A la Fuente misma de la existencia.
¿Vas a ser capaz de morir en mí y por mí... cuando sea necesario,
del mismo modo que yo me sacrifico para cada instante por ti?
Debido a que así me lo pide la ubicua Gracia del Señor.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Pues yo soy un Padre Madre en este Universo para cada Uno
de vosotros.
Que te asiste para cada momento, me conozcas o no.
Me ignores o no... ese es mi compromiso en el Vacío
dichoso.
Allí donde no hay más distancia posible entre nosotros.
Donde todo se
funde y se disuelve.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Y hoy te digo que la carencia está solo en tu mirada.
Pues en el Amor universal todo lo realmente necesario es cubierto...
Desde la sencillez.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Mas no creas nada de lo que te digo sino que te invito a
que...
Compruebes esta Verdad en ti mismo.
Sin esperar nada a cambio.
Sin exigir.
Sin ambición.
En verdadera humildad y franqueza.
En una entrega genuina.
Pura.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Comprueba en tu propia carne.
Y luego comparte con quien tú sientas... libremente.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Pues al compartirnos, al amarnos, al disolvernos en el
Silencio del Corazón...
Se forma un Aliento común que arropa y se extiende a la entera humanidad.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Este servicio se ofrece por lo tanto a todas las naciones del mundo, sin excepción.
Te amo profundamente.
Siempre Uno.
ALEM
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