Cristo y el Poder Divino, por Omraam Mikhael Aivanhov y Alem
[Se recomienda la recepción
tranquila, pausada...
de los siguientes códigos
vibrales,
en un momento de calma]
[Minutos de autoescucha en
el Silencio del Corazón]
"Cuando hablo de
Cristo, no hablo de Jesús, sino del principio cósmico que no tiene inicio ni
fin.
Jesús era un hombre que
vivió en Palestina, hace dos mil años, y que era tan puro, tan noble, tan
evolucionado, que a los treinta años recibió al Espíritu Santo [el poder o
fuerza divina], y al mismo tiempo el Espíritu del Cristo [el estado natural de
la conciencia divina].
Por eso fue llamado Jesús
el Cristo o Jesucristo.
Pero Cristo puede nacer en
el corazón y en el alma de cada ser humano.
Es él quien se manifestó a
través de Orfeo, de Moisés, de Zoroastro, de Buda y del conjunto de los grandes
iniciados en todos los países y en todas las épocas...
Sólo hubo un Jesús, pero
hay y puede haber miles de Cristos.
Jesús, sin embargo, sigue
siendo único. Él está a la cabeza de la religión cristiana, como Buda está a la
cabeza de la religión budista o Mahoma a la cabeza de la religión musulmana.
Pero Cristo está a la cabeza
de toda la humanidad e incluso del universo entero. Él no es la cabeza de una
religión, sino de todas las religiones, es él quien las inspiró.
Cuando el rey Gautama
alcanzó la iluminación, fue llamado Buda, y todos aquellos que alcanzan ese
estado búdico, que nosotros diríamos crístico, son llamados los Budas.
Gautama no fue el único,
hay muchos otros. Buda o Cristo no es un nombre específico de un ser, es el
nombre de un principio, de un estado de conciencia."
Ensenañzas
de Omraam Mikhael Aivanhov.
Publicado
en facebook por Françoise Serazin.
[Se recomienda la recepción tranquila, pausada...
de los siguientes códigos vibrales,
en un momento de calma]
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Cristo en un sentido clásico procede de "christós"
o "el ungido" en griego, un enviado de Dios, que en hebreo equivale a
"mashíaj" de donde proviene el término "mesías", como el
salvador o liberador de un grupo de personas o de la humanidad. Esta es la
visión tradicional del Cristo.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
El Cristo cósmico o universal puede tener el sentido anterior y asimismo un sentido diferente
o bien complementario.
Él puede ser contemplado como el agente que realiza, ese
hijo radiante del Sol... que recoge a la Fuente misma y la vuelve Presencia.
Como Cristo nos referimos también al modelo del Logos Solar o emanación ígnea que permite a la expresión de la materia en los planos más densos.
El Cristo universal no tiene que estar vinculado por lo
tanto forzosamente a una religión. Él las incluye a todas pero no se somete a
ninguna de ellas.
El Cristo universal es un agente que libera siempre que
uno se ayude primero a sí mismo, un tema delicado que ya abordamos en el blog
mediante la siguiente entrada.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
El Cristo universal es un Amor infinito, no condicionado
ni causado.
Cuando reconocemos a este Amor perenne, en humildad... nos
convertimos en él.
Nosotros ya somos el Cristo universal cuando lo entregamos
todo a este puro Amor, rindiendo también a nuestra persona por entero.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
No se trata por lo tanto de obrar siempre según lo que
desea la mente individual, sino de manifestar la voluntad transparente de
nuestro Ser genuino.
Hoy en día se habla sin cesar del poder creador de la
mente en la manifestación... aunque omitiendo a la imprescindible autoindagación
de lo que somos en esencia.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿Quién soy yo?
¿Quién desea tal o cual cosa?
¿Quién es el real hacedor?
No son preguntas únicamente intelectuales sino el fruto
de un fervor ardiente a la Vida misma.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Responder franco, en profundidad... a tales cuestiones implica
pues un desprendimiento inevitable.
Donde se disuelve el interrogador y cesa la sujeción a
las continuas pulsiones de la mente que proyecta.
Lo que resulta imposible cuando ella se cree todavía la maestra
absoluta del universo.
Cuando la mente caprichosa imagina que está alineada
para cualquier circunstancia con la luz del Amor divino, sin una firme y
continua rendición al Ser.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
La mente dual exhibe orgullosa a los múltiples
beneficios del Poder Divino. Sin embargo, lo cierto es que no quiere abandonar
a sus particulares impulsos, en su experiencia cotidiana.
La personalidad egocéntrica funciona así.
Ella se vanagloria de volar muy alto en sus poderes, cuando
ni siquiera se atreve a gatear en lo más básico de lo básico del
autoconocimiento.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
La clave fundamental para el buscador sincero es la humildad, entendida como una renuncia a
nuestros impulsos personales cuando ellos no están acordes con el flujo
espontáneo, sencillo y natural de la Vida.
Dichos impulsos deben ser vividos, honrados, respetados
hondamente... tal cual surgen, lo hemos comentado en numerosas ocasiones en
este blog, pero no alimentados.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Mientras nos apeguemos todavía a lo que queremos y
huyamos de lo que no queremos... jamás puede surgir así el real Poder Divino.
El poder de la mente racional, por mucho que ella se
autoproclame como legítima creadora, es todavía demasiado limitado respecto al
Poder inconmensurable del
Espíritu de la Gracia.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
La Gracia del Uno supremo nos llama hoy a que seamos su
Aliento fiel...
A dejarnos respirar por la Vida en todo lo que ella nos
propone.
A dejarnos conducir en precisión por una Voluntad
crística del Universo.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Nuestro real Poder Divino es ilimitado, en efecto...
Siempre que seamos íntegramente leales a nosotros
mismos, al Uno supremo, que es nuestra verdadera y sublime naturaleza.
Esto que parece ahora leído tan obvio no lo es en
absoluto para el estado de conciencia habitual en el ser humano.
La personalidad de una mente dual cree que siempre lo
hace todo muy bien. Y ella está fuerte e ilusoriamente convencida de que es así.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Para terminar realizamos hoy como...
La Vida es nuestra mejor amiga.
Ella es una anfitriona honesta, gentil... si la
escuchamos atentamente.
Pues ella procura lo mejor para nosotros, pese a las
apariencias.
Aunque no siempre coincide lo que la Vida nos pide respecto
a lo que nosotros creemos o pensamos acerca de nuestros objetivos.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
La invitación de hoy culmina en el fervor sincero, en la
plena honestidad con Uno mismo.
Aquí, en el instante presente...
Bien rendidos a la Fuente original que todos nosotros
somos.
En humildad, autoindagamos de nuevo...
¿Quién soy yo?
¿Quién desea tal o cual cosa?
¿Quién es el real hacedor?
¿A dónde apunta la Gracia bendita de mi sabio Corazón?
Alem
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