Los jinetes de la Luz primordial
[Antes de leer se invita a
un tranquilo recogimiento en solitario]
[Para así poder integrar
los códigos vibrales que se proponen]
[Aquellos de vosotros que
se rindieron total y honestamente...
realizan por completo a lo que Son
y recuperan a la Libertad absoluta del Ser]
[Aunque algunos de vosotros
no lo consumaréis...
hasta el último momento]
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
El guerrero se levantó por la mañana
tranquilo aunque bien confundido...
¿Qué me había sucedido?
y
¿Qué estaba por venir?
Se preguntaba.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Él se sentó a meditar,
como era costumbre...
Para aquietarse.
Para tomar plena Fuerza y Conciencia.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Pero esa mañana era distinta
a lo habitual.
Pues recordó intuitivamente...
A sus ancestros.
A su familia cósmica de origen.
A sus leales compañeros de batalla.
Y a todas sus vidas anteriores...
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
El guerrero esa mañana
realizó también...
Quién era en Verdad.
Más allá de las apariencias...
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
El guerrero pues
volcó definitivamente...
A la experiencia misma.
Y al experimentador.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Y se quedó
atónito,
perplejo,
extasiado...
Ante el regocijo perpetuo
de su más íntimo Ser.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Y entonces comprendió...
Con hondura...
Que lo que estaba por llegar...
Sucedería como un súbito relámpago.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Y que no había por lo tanto
nada que esperar.
Ni nada que buscar.
Ni nada que temer.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Sino simplemente...
Recibir
por entero,
en su cuerpo mente...
A la Luz inmanente del Ser.
De su más profunda Conciencia.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
A continuación...
El guerrero se dispuso a entrenar,
como era costumbre en él.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Pero esa mañana de nuevo...
Un intenso estremecimiento
lo sacudió.
Pues ya nada era como antes.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Ella era una Fuerza cósmica...
La Fuente de la Vida...
La antes mencionada Luz primordial...
Que le recordaba una vez más
que jamás le había abandonado...
Ni le abandonaría.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Aunque esa mañana
fue muy distinta...
Pues cada movimiento
ya no era el suyo.
Ni cada pensamiento.
Ni siquiera el cuerpo
le pertenecía...
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Todo era colmado por
esa Vida suprema...
De un exquisito Amor perpetuo...
De un sublime susurro silente
que pronunciaba incesante a
un invicto...
Siempre.
Siempre.
Siempre.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿Me recuerdas hoy...
mi bien Amado y Amada?
Te amo.
Alem
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