La disciplina diaria




[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

Ninguna práctica me lleva al Ser, nosotros ya somos el Ser.

Es justamente cuando cesa la incesante búsqueda, todo intento forzado, cualquier ejercicio para llegar ahí...

Que me doy cuenta vivencialmente de que ya soy Eso.

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

Entonces, mi auténtica naturaleza se revela espontáneamente cuando me quedo tranquilo.

Cuando entrego mis hábitos, creencias y pensamientos...

A la Fuente Una.

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

En humildad reconozco que cuando rindo a la persona y sus múltiples impulsos, solo queda el Uno...

Solo queda el Amor Divino en Verdad.

Pero para que este reconocimiento se haga efectivo, para que la manifestación de lo que soy, sea transparente, perenne y poderosa... necesito trabajarme cada día.

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

En la constancia, en la disciplina con Uno mismo, que no debe confundirse con una rigidez, con una inflexibilidad...

Pero sí que es necesario persistir en el apunte al Ser.

Para cada momento reconozco, vivo, siento, manifiesto... la Fuerza de esta Luz inmanente del Ser.

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

En un Amor sincero que se muestra con absoluta determinación, con total vigor y firmeza cuando conviene.

En una Presencia directa, sin remilgos.

Pero efectiva.

Porque si buscas un espacio mejor o idóneo para hacerlo... no lo vas a hacer.

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

El momento es AHORA, justo cuando aparecen tantas tensiones, cuando se presenta tanto trabajo pendiente, tantos retos a cubrir... y dificultades.

El momento es AHORA, cuando me despisto, cuando el entorno me reclama, cuando pongo excusas, cuando intento huir disimuladamente ante lo que se presenta.

AHORA es justo el mejor momento.

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

AHORA es el momento perfecto para testimoniar como la Fuerza del Amor me transforma.

AHORA cualquier limitación se vuelve ligera, cualquier sombra se disuelve.

Respirando profundo... aplicando con fervor el ejercicio de Presencia, con toda la intensidad requerida...

En constancia, mediante la plena atención al Uno y su guía interna.

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

Y en los momentos de mayor tranquilidad me autoescucho profundamente.

La precisión es AHORA, mi voluntad se vuelve la del Uno... AHORA.

Me centro en el momento presente, AQUÍ MISMO.

Si lo dejo para más adelante... ya perdí la conexión.

Con todo el Amor,

Alem

Comentarios