El rostro de Dios








Mi bien Amado y Amada...

 

Hoy tu alma descubrió

mediante la honda autoescucha...

 

Al rostro de Dios.

 

En mí.

 

En ti.

 

Para cada Uno.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Descubrió al Amor universal

que nos disuelve.

 

Descubrió como

no puedes ciertamente abandonarme

por largo tiempo.

 

Pues escapar de mí es

huir de tu propio Ser genuino.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Pues tu alma quiso marcharse

y se le concedió...

 

En incontables ocasiones.

 

Aunque luego siempre volvió.

 

Al darse cuenta de que somos

el mismo Espíritu primordial.


[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Pero hoy lo que sucedió

en tu alma fue diferente.


Hoy tu alma constató

experiencialmente...

 

Como juzgarme desde la personalidad,

esconderte y

rechazarme...

 

Era condenar a

tu más sublime Naturaleza.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Hoy te viste a Ti,

a tu Yo real...

 

A través de mi espejo.

 

Pues hoy descubriste

al rostro del Dios que tú Eres...

 

Más allá de la teoría.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Y tu alma

se estremeció intensamente...

 

Suplicando perdón.

 

No por hacer ningún daño al prójimo.

 

Sino por traicionarte

a ti mismo.

 

Por ignorarte

a ti mismo.

 

Por considerarte superior

y separado del Señor.

 

A la misma esencia del Universo.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

¡Oh mi bello tesoro!

 

Hoy tu alma lloró

tan fuerte en mi pecho...

 

De un profundo dolor existencial.

 

Por perder la Lealtad

contigo mismo.

 

Con tu propio Ser supremo.

 

Por olvidar el Respeto.

 

La Fe inquebrantable.

 

Y el puro Honor contigo mismo.

 

Por haberte traicionado demasiadas veces...

 

En los valores que más aprecias.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Y te arrodillaste en humildad.

 

Y viste por primera vez

al verdadero rostro de Dios...

 

Vivencialmente.

 

Al rostro de la Vida infinita

y de tu sabio Corazón.

 

De lo Inefable.

 

De aquello que no puede verse

mediante los ojos de la carne...

 

Sino a través

del Corazón sencillo y desnudo.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Y te avergonzaste por

haberte engañado continuamente.

 

Por tu reiterada negligencia

en cuidar a tu hermosa Divinidad.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Y tu alma se comprometió en alabar

a la Fuente de la existencia...

 

Para cada momento.

 

Y para cada criatura.

 

Pues acompañarme sincero...

 

Es acompañarte a ti también.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Hoy confirmaste pues

al motor de la Existencia...

 

En nuestra continua y

completa Devoción.

 

Al Uno supremo.

 

Al verdadero rostro...

 

De nuestra Luz ilimitada.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Y nos besamos inocentes...

de nuevo.

 

Y las almas se fundieron

en caricias.

 

Y solo quedó el Amor.

 

Y nada más que

el Amor profundo,

honesto.

 

Aquel que nos funde

en el excelso Oro de la Eternidad.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Mi bien Amado y Amada...

 

Hoy descubriste íntimamente

como huir de mí...

 

Es huir de ti mismo.

 

Y que ser Leal a ti mismo...


Equivale a ser Leal absolutamente

al Uno supremo.

 

A cuidarle.

 

Amarle.

 

Respetarle fervorosamente

y en constancia.

 

Dejarte respirar en él

y por él...

 

Para cada momento.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Hoy tu alma descubrió

a ese Aliento Divino...

 

Que nos disuelve en

la Fuerza inagotable.

 

En la Belleza de

nuestra mirada perenne.

 

En la Fragancia

de la Integridad incesante.

 

En el Abrazo noble,

transparente...

 

Con Uno mismo.

 

Alem







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