La taza de lo que crees que eres




[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

La taza de té está llena...

 

De lo que crees que eres.

 

De tus enfoques espirituales.

 

De lo que tú llamas unos "hechos"

que en realidad te impusieron 

los demás.

 

De tus pensamientos

y argumentos personales.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Esta taza de ilusoria autonomía espiritual

debe vaciarse por completo,

si quieres llenarte en verdad

del espíritu de la Gracia y

del Amor divino.

 

¿Cómo se puede verter

en una mente necia y

que ya está llena?

 

Que no sabe callarse...

cuando sí es adecuado.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Lo mismo sucede contigo

mi bien amado y amada

cuando crees que ya lo sabes todo.

 

Cuando te imaginas que siempre debes

vivirlo todo en solitario y

por tu cuenta...

para hacerte más fuerte.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Pues para una plena realización

de nuestra auténtica naturaleza

se requiere de un equilibrio gentil entre

la dependencia y la independencia,

para así poder sobrepasar a ambas.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Cada polaridad debe ser honrada,

ella debe vivirse hondamente...

 

En absoluta humildad y

franqueza con Uno mismo.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

No todo siempre

lo puedes hacer

por tu cuenta,

para cualquier circunstancia.

 

Nos necesitamos en ocasiones

los unos a los otros.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Dependemos

los unos de los otros

en el plano de la manifestación.

 

Nos sanamos mútuamente

cuando aceptamos recibir

un auxilio necesario del prójimo.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Todos somos maestros y alumnos

los unos de los otros.

 

Esta dependencia sana

ya fue abordada

hace un tiempo en

la siguiente entrada del blog.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

No puedo pues colmarte de bendiciones...

mi querido hermano y hermana

mientras todavía te burles de la Vida.

 

Solo puedo concederte

un reflejo fiel de lo que tú mismo,

inconscientemente,

estás creando.

 

[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]

 

Paz y gloria,

Alem

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