La Ola que colma
[Antes de leer advierte por favor que el presente
mensaje no es para causarte daño ni desánimo. No lo tomes como algo personal.
Si ves en mí a una persona caerás en la reacción
inevitable de la personalidad. Para defenderse, para justificarse.
Si ves en mí a la misma Fuente que tú eres, que todos
nosotros somos, expresándose a través del "otro" no para lastimarte
sino para que captes distintos matices a los habituales, entonces encuentras a
esa Paz amorosa, desenvuelta... que mora en ti y en cada Uno.
Recuerda que te amo. Todo lo compartido en este blog es para fortalecernos, para habilitarnos, para que cada día tomemos fuerza y agilidad en el Arte real de ofrecernos al excelso Maestro del Corazón.]
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
El reconocimiento y realización de lo que Somos está
siempre disponible para quien se entrega de lleno al Uno supremo.
Nunca es demasiado tarde para arrepentirse, ni para
perdonarse ni para rendirse al Corazón infinito... que es nuestra auténtica
naturaleza.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Aunque no es así en el ámbito de la manifestación de lo
que Somos.
Esto es debido a que se producen unas actualizaciones en
el cuerpo mente que requieren de un tiempo mínimo para que se desarrollen de la
forma más armoniosa posible.
Pongamos como ejemplo a la preparación de un maratón. No
puedes hacerlo un día antes. Hace falta un tiempo indispensable para que el
cuerpo mente se adapte.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Lo mismo sucede respecto a la transmutación celular en curso y la plena manifestación de nuestra
Divinidad. No puede hacerse de un día para otro, en el último momento.
Hay ajustes energéticos muy delicados que necesitan de
un tiempo prolongado, de una constancia, y de una profunda entrega para que
sean efectivos en los planos más densos.
Por eso recientemente os compartí una publicación atípica en este blog de
ultimátum por parte de la Fuente que todos nosotros somos.
Hoy me pide de nuevo el sabio Corazón profundizar en
esto con vosotros.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Si seguimos el ejemplo anterior del maratón y consideramos
que se precisa por lo menos de un mes entero para que se realice una
preparación adecuada...
Cualquier demora respecto a ese mes tan imprescindible
para el cuerpo mente conlleva un perjuicio para el atleta.
Esto es lo que sucede ahora mismo en el Ser humano.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Estamos en los límites del tiempo indispensable para una
manifestación mínimamente sostenible de lo que Somos.
Y todo aquello que retrasa esta adaptación implica serios
desequilibrios en el cuerpo mente del buscador.
Los desajustes breves y las resistencias pasajeras son inevitables. Ellos
son incluso sanos puesto que nos fortalecen.
Pero tampoco hace falta que se convierta en un camino de
insoportables espinas para las damas y los caballeros que confiaron en Sí mismos.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Por contraste...
Los que no aprovecharon la última ola ya no podrán
beneficiarse de unas fluidas actualizaciones de la Luz vibral en el organismo.
Mereces por supuesto lo mejor y recibes la abundancia
plena... siempre y cuando te abras a
ella, de par en par.
Abrirse a ella no es solo una actitud mi querido hermano
y hermana. Es también una constancia, una entrega, una sinceridad, una
intensidad... en volverse a la Fuente Una.
De otro modo no es posible.
Este es el comunicado
que me guiaron a compartir con vosotros hace poco. Puedes creerlo o no. No
pretendo convencerte de nada. Tan solo te invito a sentir en tu más hondo y
profundo Corazón.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Autoindaga en ti mismo, desde la imparcialidad, desde la
ecuanimidad inherente del Ser...
¿Todas las oportunidades de manifestación en la Vida... vuelven
eternamente?
¿Se puede siempre crear, desde la personalidad, todo lo
que se le antoje a ella, mediante la famosa ley de la atracción, sin que haya
una íntegra coherencia con la Fuente y sus respectivos ciclos?
¿Quién es el puro hacedor de la Vida?
¿Quién soy yo en verdad?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
La personalidad aunque ella se supone tan
"creadora" y poderosa... únicamente llega hasta donde tiene que
llegar.
Ella es en realidad un instrumento más del Espíritu.
Un instrumento inconsciente, que una vez ha cumplido con
su cometido, es retirado por el Universo de la sublime orquesta global para que
otro músico pueda desempeñar su labor.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
No somos quizás conscientes de los momentos tan
decisivos que atraviesa la humanidad ahora mismo, para cada día que pasa.
Según nuestra actitud se abre una puerta bendita o bien
se cierra para siempre, en algunos casos.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Acudir al Ser, en efecto, siempre podemos hacerlo. No
hay que confundir una cosa con la otra. Puesto que ya lo somos. El Ser es
atemporal e incondicionado.
Siempre podemos revelar al Ser, calmando así a nuestros
dolores, disolviendo a nuestras proyecciones... cuando nuestra capitulación al mismo
es completa.
No hay nada que temer pues ante las dificultades para
quienes honran a la Vida.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Pero hay ciertas manifestaciones de nuestra Divinidad
que ya no son posibles cuando se acerca el fin de un ciclo cósmico, si no se
aprovecha la ocasión.
No todas las oportunidades recibidas son eternas para la
creación. Porque ella responde a unos ciclos estacionales y a unos ritmos que
se deben respetar.
Hay ciertas capacidades y dones que si no se gestaron
previamente, con suma paciencia y dedicación, no pueden aflorar en nosotros.
Lo mismo sucede respecto a la riqueza material o en el
campo de la salud.
El cuidado perseverante, responsable, consciente... nos
garantiza no un resultado fijo pero sí que estamos en sintonía, en ligereza...
con el flujo espontáneo de la Vida.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Por eso es tan importante agradecer y aprovechar el Regalo que nos ofrece la Vida para cada momento.
Sin precipitarnos, sin caer en la ansiedad... pero sí tomar
la determinación y el discernimiento de seguir precisos a los llamados de
nuestro sabio Corazón.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Como ya mencionamos en la entrada reciente sobre la responsabilidad en Uno mismo, incluso
la indiferencia tiene consecuencias.
Dado que la metamorfosis que vivimos no puede
completarse si estamos tibios. La transmutación celular pide de una entrega total y sin reservas.
¿Dónde estoy situado en verdad?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Conviene pues quedarnos atentos a lo que conviene hacer
o dejar de hacer. A los descansos. A los detalles relativos a nuestra actitud,
a nuestra dieta, a nuestra salud, a nuestras compañías entre otros...
La dieta que tomamos no es solo una dieta física. También
resulta fundamental la dieta que sigue la mente.
Hacia dónde enfoco mi atención.
¿Apunto al Ser o a otro lugar?
¿Qué alimento le brindo a mi mente en el día a día?
¿Este "alimento" me carga o me purifica?
¿Le concedo suficiente espacio al silencio de la mirada,
de los sentidos?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Ya sabemos que somos el Ser eterno, que siempre lo
fuimos y que siempre lo seremos.
Ya hemos constatado también juntos que cualquier cambio
aparente es una proyección de la mente ordinaria respecto del puro Ser.
Y no obstante...
¿Qué sentido tiene la existencia mi bien Amado y Amada, sino
es para manifestar la infinita Gloria del Uno en sus más increíbles
posibilidades, desde la más densa hasta la más sutil?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Ahora bien...
Lo que nosotros somos en verdad, nuestra más absoluta y
perenne Divinidad... no necesita tampoco forzosamente manifestar ni no
manifestar nada en particular.
Aunque nuestra incesante rendición a ella concreta en la
práctica cotidiana y en el plano terrenal hasta dónde podemos llegar.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
¿Huyo pues de la acción o quizás de la no acción?
¿Huyo de la materia o del espíritu?
¿Huyo de la existencia o de la no existencia?
Porque si huyo de la acción y de la materia tampoco puedo
quedarme en Paz conmigo mismo, para el cuerpo mente.
En ocasiones se requiere "hacer algo" en total
consciencia y presencia del Uno perpetuo.
No para llegar a ningún sitio, sino simplemente para
reconocer y celebrar lo que somos ante cualquier circunstancia que se presenta.
En otras ocasiones, por el contrario, se requiere "no
hacer nada" y permanecer en diáfana Presencia.
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Nuestra participación colectiva, en Presencia, se vuelve primordial para facilitar una
llevadera estabilidad del cuerpo mente.
La fusión nos fortalece. La calidad de la acción vibratoria es lo que resuelve lo
que se va a manifestar. Y a su vez nos devuelve al Uno imperecedero.
Por medio de esa silente vibración que nos lleva más
allá de toda vibración.
¿Me fundo en el "otro" y en el todo,
incondicionalmente?
¿Me dejo hacer o detenerme en todo aquello necesario?
¿Desvelo en coherencia al Uno consumado que de hecho ya
soy?
[Minutos de autoescucha en el Silencio del Corazón]
Confirmo hoy como reúno y supero a ambos polos...
El hacer y el no hacer, la manifestación y la no
manifestación... en el mismo Uno atemporal.
Donde todo es Milagro.
Donde todo es Bendición.
Donde todo es Gracia.
Pase lo que pase, haga lo que haga o deje de hacer...
Para este Uno supremo.
Alem
Comentarios
Publicar un comentario