La Gloria divina se hace carne en ti
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
El cuerpo mente debe ser cuidado con esmero.
Sin obsesionarnos en él,
sin apegarnos a él.
Pero sí acompañarlo
con firmeza, en conciencia...
desde la entrega continua al Ser.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Huir del espíritu o bien huir del cuerpo...
ambos por igual nos llevan a la calamidad.
Todo es perfecto,
bajo cualquier circumstancia,
para el Ser infinito
que somos...
Pues jamás nos distanciamos
un ápice de lo que somos,
en verdad.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Y pese a ello...
¿Qué sentido tiene estar encarnados
sino para manifestar la sublime Gloria
de la Fuente que todo lo habita?
Donde esta Divinidad absoluta se expresa
desde lo más sutil hasta lo más denso...
para la existencia.
En sus más bellas,
variadas e increíbles
posibilidades.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Mientras rechace a cualquier aspecto.
Mientras descuide a cualquier plano
de la manifestación.
Mientras desatienda,
cuando sí es requerido...
A cualquier parte del todo.
Mientras la evite e infravalore...
aunque sea sin percatarme de ello,
no puedo realizar por entero
a lo que Soy en verdad.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Por contraste...
Al reconocer en su totalidad
al supremo Uno...
Entonces cielo y tierra,
materia y espíritu...
se vuelven lo mismo.
No solo desde la teoría,
sino también en
la práctica cotidiana.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Por lo tanto...
El cuidado consciente,
responsable, desapegado...
del cuerpo mente es asimismo
un aspecto esencial
para una sólida y armoniosa
manifestación de nuestra Divinidad.
Y esto solo es posible cuando
mi rendición a la bendita Fuente
del Corazón infinito...
Es coherente para todo plano
de la existencia.
Alem
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