La extinción de los hábitos de pensamiento





¿Cómo supero el estancamiento a los patrones de pensamiento y emoción que se repiten?

 

¿Existe alguna certeza ante un mundo convulso?

 

[El siguiente ejercicio vivencial es amplio y profundo. Por lo que pide de un tiempo indispensable para realizarlo hondamente]

 

[Si solo te quedas en la teoría de poco sirve. Los efectos serán ínfimos y desaparecerán]

 

[Guárdalo mejor para cuando puedas sentirlo totalmente reposado... y darte a ti mismo el espacio de quietud que mereces]

 

[Déjate hacer... déjate llevar por el Misterio de nuestra Fusión bendita]

 

[Comprueba en ti mismo, verifica tu precisión en el glorioso Silencio]

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Durante la relajación del cuerpo mente es importante enfocar de lleno al Ser. En firmeza.

 

No quedarse adormilado ni en sopor. La mente permanece serena pero no acomodada.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

La real Conciencia de nuestra auténtica naturaleza es continua, ya sea durante el estado de vigilia o bien durmiendo. No hay interrupciones.

 

La mente absoluta, la mente universal lo colma todo. Sin distinciones.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Tú eres esta pura Existencia que rebasa a la ignorancia e identificación con lo aparente.

 

Vida incomparable, siempre despierta, siempre lúcida... aunque tranquila.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Permite en consecuencia que los pensamientos sucedan sin querer eliminarlos.

 

La trascendencia de la mente condicionada no consiste en aniquilar sus movimientos sino en incluirlos y sobrepasarlos naturalmente... permaneciendo inafectado.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Recolecta a cada negligencia, a la distracción. Éntregalos a la Fuente misma.

 

Rindiendo incluso a la propia entrega, mediante un abandono completo.

 

Acoge la atención plena en el noble Ser.

 

Eres atención plena, inmediata en el noble Ser.

 

El arte Real de la gran Obra.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Luego, desde esta no intención se puede aplicar a cualquier propósito o Voluntad oportuna, en coherencia con nuestro Real sentir.

 

Si necesitas ayuda acude directo a la Fuente franca de tu Corazón y en Silencio te asisto.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

La atención directa al Ser, ya sea mediante la Presencia o en las relajaciones debe ser constante, firme, devocional y sincera.

 

La perseverancia, la intensidad y la determinación son fundamentales.

 

Pese a que no hay que provocar nada en particular...

 

Sin la suficiente intensidad no te va a funcionar, del mismo modo que un flotador agujereado vuelve a la superficie del mar hasta que lo hundimos y deshinchamos por completo.

 

En esta metáfora la superficie del agua significa la mente condicionada y sus reiteradas olas de pensamiento. El flotador es la inercia, los hábitos adquiridos que fijan la atención en lo superfluo.


El fondo del mar por contraste es la mente libre, el estable océano de Vida infinita.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Ya eres pues lo que tanto anhelas.

 

Agradece la abundancia, la integridad y belleza del Milagro divino, glorioso... que ya eres.

 

Recibe a nuestra acogida en sencillo Silencio.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Permanece en esta mirada imparcial ante lo que sucede.

 

Observa neutralmente, sin expectativas ni pretensiones.

 

Déjate hacer o no hacer desde la Quietud prudente.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Discierne aquí, para este mundo, lo ilusorio de lo Real...

 

Lo ilusorio es todo aquello de naturaleza mutable, cambiante y visible.

 

Lo Real es lo invisible ante los ojos de la carne, pero que siempre puedes detectar si te arrodillas ante la Vida perenne.

 

Lo que tú eres en verdad.

 

Aquello permanente en ti... que jamás muere ni jamás nació.

 

Dispones de más detalles acerca de la Naturaleza inmutable de la realidad o Certeza absoluta, en el siguiente enlace.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

El mundo ilusorio es en efecto incierto, engañoso, falaz, temporal.

 

Mientras que el Ser supremo que eres en verdad... se confirma mediante una autoevidencia que no deja lugar a dudas: la certeza de Ser, de nuestra Conciencia atemporal.

 

Reconoce aquí mismo a esta Divinidad ubicua, en humildad.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Sin querer llegar a ningún sitio.

 

Reconoce no solo mediante una comprensión intelectual.

 

Atrévete a ir más allá... a ese espacio indefinible de no experiencia.

 

A ese aliento irreversible en tu autoescucha sutil.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Ábrete a esta Gracia sin límites...

 

Indaga hacia dentro: ¿Quién soy yo? y reposa tranquilo.

 

Sostén a una alerta consciente, sosegada, diáfana, continua... pero sin presionar.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Dejándote ejercer... por la entera Fuerza interna requerida para cada momento.

 

Por el abrazo a Uno mismo, a esta intensidad transparente.

 

Que ilumina a cada oscuridad, a cada recoveco inadvertido.

 

Regocíjate ante esta atención descubierta e inmediata.

 

Déjate conducir por ella...

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Constata como la mente ya apacible, propia del estado de relajación o meditación, no es suficiente.

 

Puesto que más tarde vuelven los hábitos limitantes de pensamiento en un ciclo sin fin, de calma y de agitación alternas.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Para solucionarlo la mente debe redirigirse constantemente a la autoatención en el Ser, si quieres disolver a los hábitos de pensamiento de un modo definitivo.

 

¿Quién es ese "yo" que ve el mundo externo por medio de los engañosos sentidos?

 

¿Quién soy yo en verdad? y quédate en calma.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

En algunos casos las células notan un penetrante Fuego durante la acogida de la Luz inmanente del Ser.

 

Este Fuego del Espíritu es inevitable. No es nada malo ni negativo. Él forma parte también del proceso de transmutación celular en curso.

 

Es preciso pues detectar tales situaciones para que la entrega sea total y el cuerpo se pueda regenerar... con la mayor ligereza y suavidad posibles.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Opcionalmente, si así lo sientes, puedes visualizar una Luz purificadora blanca que impregna al conjunto del organismo hasta que se funde con ella por completo y ya no puede distinguirse el cuerpo del entorno o resto de organismos.

 

Todo se funde, dentro y fuera, en ubicuo Amor divino.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Para los casos de emergencia... acude a las respiraciones conscientes.

 

Muchas de las anteriores indicaciones se pueden llevar a cabo asimismo en incesante Presencia, durante cualquier actividad a lo largo del día.

 

No hay obstáculo para el enfoque continuo en el Ser.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Permite que la única pauta inapelable sea que no hay ninguna pauta... que no hay técnica para llegar a Ser puesto que ya lo Eres.

 

Que no hay ninguna vía estéril... mientras se enfoca firme, constante, sincero y directo a la íntima Divinidad.

 

Simplemente Sé... desnudo, humilde, simple.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Mira dentro de la fuente del aparente "yo" y sumérgete en ella. Este es el secreto elemental del Autoconocimiento alquímico.

 

O bien date a la Fuente misma, todopoderosa. Cuando te rindes a ella en terminal fervor. Esta es la ofrenda del Abandono santo e incorruptible.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Para las tareas domésticas, al danzar, al cantar, en el arte creativo, al caminar, al comer, al ducharte, al practicar un deporte, al hablar, al moverte, al respirar, al escribir, al escuchar, al navegar, en los cálculos numéricos...


Hagas lo que hagas, o dejes de hacer...

 

El Silencio pacífico deja de ser una evasión para convertirse en la base de cualquier palabra o su ausencia, de cualquier acto o no acto... que surge.

 

El Deleite perpetuo se adueña y te vive.

 

Lo eres, lo irradias. En Presencia resolutiva.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Permite del mismo modo que la espontaneidad te guíe...

 

Y mantente lúcido acerca de la información recibida, mi bien amado y amada.

 

De donde sea y de quien sea... incluyendo a este blog.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

El aprendizaje llamado "externo" puede ser fascinante.

 

Supervisa pues con minucioso esmero cuando resulta demasiado.

 

El exceso de contenido dificulta a la Paz de tu mente y corazón.

 

Mantente en serena vigilancia, para así poder detenerte y vaciarte de las formas de pensamiento, de los símbolos, de los números, de las etiquetas mentales...

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Investiga, comprueba entonces...

 

¿Lo que estoy recibiendo resuena conmigo, en mi sabio Corazón?

 

Dejando atrás a cualquier juicio y a cualquier valoración lógica...

 

¿Lo que recibo es adecuado, es genuinamente necesario para este preciso instante?

 

¿Lo que recibo me expande o me contrae ahora mismo?

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Déjate respirar por la Vida suprema en el silencio de la percepción.

 

Únicamente desde esta cueva bendita de sabio Júbilo... contemplas a cada mirada y al cúmulo de sus formas, sin apegarte más a ellas.

 

Corrobora como el justo desaprender resguarda al justo aprender.

 

Hasta que todo provenga de "dentro" y el aprendizaje aún percibido como "externo" sea tan solo un hermoso complemento de Dicha y Creación.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Disfruta de este Vacío pleno, de esta Quietud imperturbable del Corazón eterno.

 

Libre de adhesiones a la identidad personal.

 

Eres perfecto y consumado tal cual Eres.

 

En tu inmaculada Esencia.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Alberga al Silencio amoroso tras estas palabras... que te transportan a tu Raíz primordial.

 

A esa Permanencia inefable que engloba... que abarca también al dinamismo de toda impermanencia.

 

Donde el hacer y el no hacer devienen lo mismo.

 

[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]

 

Nos acompañamos de Corazón a Corazón, nos fundimos, nos abrazamos en la inmensidad de este Amor universal...

 

Si tu compromiso contigo mismo vence a la vana curiosidad.

 

Si te adelantas... respecto a la necia comodidad de tu sillón.

 

Si tu capitulación al sublime Uno es íntegra y valiente...

 

Estamos a un solo Paso de nuestro encuentro ininterrumpido.

 

Recuerda que te amo,

Alem 




 

«Sabe que el conocedor de la realidad [mey-jnani], que está bien establecido en el Corazón y que está siempre regocijándose tranquilamente en la grandeza del Sí mismo, no piensa que el mundo sea un denso engaño, ni piensa que sea otro que Él mismo

«Sabe que sólo la consciencia que brilla siempre en el Corazón como el Sí mismo, el «Yo» [supremo] sin forma y sin nombre, y que es conocido por el propio Ser en quietud de uno sin pensar en nada como existente o no existente, es la perfecta realidad.»

Extraído del Guru Vachaka Kovai, una colección de las enseñanzas de Sri Ramana Maharshi, versos 1115 y 1232.


«Pregunta: Así pues, ¿el mundo no es realmente ilusorio?.

Respuesta: En el nivel del buscador espiritual usted tiene que decir que el mundo es una ilusión. No hay ninguna otra vía. Cuando un hombre olvida que él es Brahman [la Divinidad absoluta], el cual es real, permanente y omnipresente, y se engaña a sí mismo inmerso en el pensamiento de que él es un cuerpo en el universo, el cual está lleno de cuerpos que son transitorios, y se afana bajo esa ilusión, usted tiene que recordarle que el mundo es irreal y una ilusión.

¿Por qué?. Porque su visión, la cual ha olvidado su propio Sí mismo, está morando en el universo externo, material. No se volverá hacia adentro en introspección a menos que usted le inculque que todo este universo externo y material es irreal. Una vez que realice (se dé cuenta de) su propio Sí mismo sabrá que no hay nada más que su propio Sí mismo y llegará a mirar el universo entero como Brahman.

No hay ningún universo sin el Sí mismo. Mientras un hombre no ve el Sí mismo, el cual es el origen de todo, sino que mira solamente al mundo externo como real y permanente, usted tiene que decirle que todo este universo es una ilusión. Usted no tiene más remedio que hacerlo. Tome un papel como ejemplo. Nosotros sólo vemos el escrito, y nadie repara en el papel sobre el cual el escrito está impreso. El papel está aquí, bien sea que el escrito esté impreso sobre él o no. Para aquellos que miran el escrito como real, usted tiene que recordarles que es irreal, una ilusión, puesto que éste se apoya sobre el papel. El sabio mira a ambos, papel y escrito, como uno. Así ocurre también con Brahman y el universo.»

Por Sri Ramana Maharshi.

S. Nagamma, Letters from Sri Ramanasramam, p. 94.

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