El cara a cara con Uno mismo
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
¿En verdad te da igual
disponer de una armonioso cuerpo mente,
porque de hecho ya eres el Ser
y su naturaleza es inmutable?
¿Son acaso diferentes nuestro Ser infinito
de la manifestación,
en su esencia?
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Todo cambio es una falacia...
Únicamente si antes has afrontado
tanto la permanencia
como la impermanencia...
hasta sus últimas consecuencias.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Porque si no es el caso
se cae en un sutil autoengaño.
En una excusa de la mente condicionada
para disimuladamente...
no profundizar por entero
en el cara a cara
con Uno mismo.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
¿Te da igual transformar
a todo aquello necesario...
ante los ineludibles retos
que aparecen?
¿Crees que puedes desatenderlos
indefinidamente,
cuando sí se requiere hacer frente,
sin que esto
te perjudique un ápice?
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
¿No es tu Corazón más íntimo
el mismo Uno que habita
en todos?
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
La ecuanimidad de la mirada
no es huir.
La Presencia continua
no es ocultarse...
cuando conviene mostrarse
ante el propio espejo.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Recuerda que según tu actitud...
Ya sea ella consciente o no...
Ya sea ella indiferente o no...
Ya sea que ignores
lo que te presenta la Vida
o no...
Ya sea que te despistes
o no...
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Si todavía no realizas...
que la manifestación y la materia
también eres tú.
Así se desvela en tu camino.
Así lo vas a vivir...
en su más íntegra
profundidad.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Por mucho que disimules
e intentes huir...
Por mucho que protestes
y te burles de la Vida...
Por mucho que te distraigas
o te escondas...
El Universo siempre
te acaba encontrando.
Y reflejando
lo que desoyes.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Plena Paz y Fuerza...
en el inevitable reconocimiento
de nuestra absoluta Divinidad.
Alem
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