Una mirada sin juicio
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Si observo desde el sabio Corazón solo veo al Ser,
solo veo el Amor divino.
¿Cómo hago entonces cuando percibo los defectos, el ego
en los demás?
Lo percibido y el perceptor no pueden ser distintos en
su naturaleza.
Vivo únicamente lo que entra en resonancia conmigo.
Si percibo el ego lo hago desde el propio ego.
Si percibo el Ser lo hago desde el inmanente Ser.
No puede ser de otro modo.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Cuando contemplo desde la Paz del Corazón... compruebo
que el ego se esfuma. Que solo es una apariencia.
Lo que no impide que me adapte a como el
"otro" se está comportando.
No voy a permitir ser pisoteado en mi sentir honesto
excepto cuando así me lo indique el sabio Corazón.
Por encima de todo... me respeto, me cuido, me amo a mí
mismo, tal cual soy.
Lo que no impide hablar tampoco de los aparentes "defectos"
que percibo, si hace falta, con la persona implicada y en absoluta franqueza.
Pero no me apego más a ellos, no les doy fuerza a que me
dominen y no los vivo como una carencia... en mi sabio sentir.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
En lugar de luchar ante una carencia...
afirmo la Plenitud de lo que soy.
Cuando quiero luchar contra la guerra...
afirmo la Paz en mí.
Cuando quiero vencer la corrupción...
reconozco a la Pureza,
a mi Integridad primero.
Siempre que voy en contra de lo que sea...
lo refuerzo y le doy alimento.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Por lo tanto,
cuando me implico emocionalmente...
cuando considero a los defectos como algo
"malo",
cuando esa experiencia me conduce a un desprecio
o una infravaloración de los demás,
cuando sentencio al prójimo,
cuando le etiqueto de alguna manera,
cuando hago suposiciones...
ciertamente habla una voz distinta del Amor divino.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Si me cuesta percibir la perfección en cada cosa, esto
me indica por lo tanto que hace falta más entrega al Uno supremo. Que debo
aumentar la intensidad y la constancia.
Porque cuando desaparezco en el Uno solo queda el Uno
atemporal. No puede haber nada más.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
El pasado tampoco debe determinar lo que pienso de una
persona. Algunos no cambian en una vida entera mientras que otras personas en
muy poco tiempo se liberan de sus ataduras.
No conozco el conjunto de las circunstancias específicas
por las cuales el prójimo está pasando. Quizás si estuviera en su lugar hubiera
hecho lo mismo o incluso mucho peor.
Los senderos de cada alma son únicos y no se pueden
tampoco comparar.
Lo que resulta muy beneficioso para algunos puede ser
extremadamente perjudicial para otros hermanos y hermanas.
¿Cómo sé lo que vive el prójimo, en su intimidad?
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Quizás él me ignora porque no soy capaz de abrirme a compartir
de todo corazón.
¿Estoy listo en verdad para acoger lo que la Vida me
trae... a través del "otro"?
¿O todavía me controlan mis prejuicios inconscientes?
Que luego proyecto sin darme cuenta en los demás...
¿Observo con atención a mis resistencias inherentes?
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
La relación con el "otro" no se limita pues
tan solo a lo aparentemente físico.
Mis pensamientos y mis percepciones respecto de él
emiten una frecuencia que lo apoyan o bien lo condenan.
Si me muestro desconfiado, escéptico, distanciado...
todo esto emite una frecuencia distinta al Amor más puro. Lo estamos condenando,
vibratoriamente.
Cuando opongo resistencia continua ante lo que se
presenta, cuando reacciono impulsivamente, cuando excluyo lo que me llega...
sin antes tomar Consciencia.
¿Me facilita esta actitud una mirada transparente?
Observo desde la calma a dichos sentimientos para
detectarlos...
¿Quién soy yo en verdad?
¿Quién es el que percibe?
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Puedo adoptar un estado de apertura serena, puedo ser
prudente en un momento dado si así fluye, puedo mantenerme ecuánime...
Pero cuando sospecho, cuando dudo, cuando recelo, cuando
la indiferencia tiene frialdad... esto no proviene del puro y transparente
Corazón.
Un Corazón libre es siempre capaz de abrirse a dar y
recibir en el Silencio.
No siempre será posible a nivel físico si no es adecuado.
No siempre será posible en las manifestaciones más
terrenales...
Pero a nivel interno, en mi profundo sentir me abro a
fundirme en el "otro" incondicionalmente puesto que no hay más
"otro" en verdad.
El prójimo se disipa ante la inmensidad de la Vida
eterna, del Amor omnipresente, que es mi auténtica realidad.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Mi mirada tiene que ser limpia. Una mirada fresca,
inocente, original.
Me adapto al "otro" tal cual siento aquí,
ahora mismo... pero no según los juicios que emite la mente y sus parciales
percepciones o memorias.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Que muchos piensen "mal" de una persona o que
muchos piensen "bien" de ella no garantiza nada.
Hay personas maravillosas que todos repudian... pero que
quizás conectan conmigo.
Y hay también personas aplaudidas por las masas, por sus
actos impecables, por sus palabras perfectas...
Pero que no resuenan conmigo en absoluto, ellos no son
para mí, para este momento que atravieso.
No los siento para nada en mi sabio Corazón.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
No es tan solo el "hecho" visible, aparente...
lo que cuenta, sino la vibración que emito, la vibración real que surge detrás
de cada acción.
¿A dónde apunta mi manifestación?, ¿cuál es mi
motivación verdadera?
Aunque numerosos me aplaudan y mis actos sean bien
populares...
¿Estoy siendo por completo sincero, transparente conmigo
mismo?
¿Qué pedacito de sombra escondo todavía al universo?
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
El sabio sentir no tiene motivos positivos ni negativos,
simplemente fluye a lo que Es... a lo que surge para este preciso instante.
Una mirada limpia nos permite aligerar el camino de cada
uno... y el de uno mismo.
Me perdono y te perdono. Mi mirada es ecuánime,
tranquila.
Te libero de los pesos. Así me libero yo también de los
pesos propios.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Te amo incondicionalmente. Solo veo la Belleza de lo que
eres. Puesto que tu Belleza es la mía.
Te amo tal cual eres, aunque sigo mi camino cuando me
percato de que es la mejor opción.
Discernir no es juzgar. Amar en transparencia no
significa forzosamente coincidir en las manifestaciones del "otro".
Reconozco a la misma Esencia de lo que somos... pese a
las diferencias.
Por eso resulta imprescindible fundirse en el
"otro" hasta que ya no hay más "otro". Solo la Fuente
prevalece.
Tú eres la Gracia de lo que Es. De lo que yo soy.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Mientras perciba algo en el "otro" con carga
negativa, cualquier cosa, como distinto a mi Divinidad... todavía hay sombras
que debo trabajarme.
Todas las facetas, incluso aquellas que experimento como
"negativas" son una expresión de mi propio Ser... invitándome a
reconocer la completitud de la existencia.
Donde todo se equilibra y se compensa... en la majestuosa
danza de la Creación.
Donde no hay nada mejor ni peor puesto que todo forma parte
de la perfección del Uno: la luz y la oscuridad, el bien y el mal, la
generación y la destrucción.
Agradezco el espejo que me muestra tu comportamiento. El
espejo que me enseña a reconocer a la Integridad de lo que soy.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Agradezco las dificultades, aquello que tanto me
molesta... porque me apuntan de nuevo al Ser, con más ímpetu que nunca.
Agradezco cada tropiezo porque me enseña qué debo ajustar
en mí mismo.
Agradezco tu espejo porque me coloca de nuevo firme en
la Fuerza interna.
Toda esa incomodidad, cada tensión... me apunta al Ser.
En lugar de mirar hacia "fuera", miro hacia "dentro"
y me dejo llevar... al Uno supremo.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Ante las dificultades...
Si continúas maltratándome, si no me tienes en
consideración…
Puedo expresar lo que siento honestamente cuando así
surge.
Puedo afrontar todo aquello necesario, siempre que sea
conveniente.
O bien, mi sabio Corazón me guía para callar y alejarme
de ti...
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
No por miedo,
ni una defensa de lo que sea,
no por una huída o debilidad...
sino por el simple respeto a mí mismo.
Nuestra Presencia es sagrada...
para ser cuidada y honrada,
tal cual Es.
Alem
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