La apertura a darse
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Solo puedo recibir
en la medida en que
estoy dispuesto a
darme a mí mismo.
Acojo e integro
cada regalo que la Vida me trae...
siempre que me doy
por completo a mí mismo.
Mediante la constancia,
mediante la firmeza,
mediante la atención plena
en el Ser.
Pero si me pierdo continuamente
en las incesantes distracciones...
quedo estancado en la superficie
del Potencial divino.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
El buscador es consciente
de lo que ha recorrido...
pero no capta lo que le falta
por recorrer.
Y no se da cuenta del apego
que tiene al conocimiento y al aprendizaje.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
¿Soy capaz de soltar la información...
cuando es necesario?
¿Tomo el suficiente discernimiento
para sentir hacia adónde
apunta mi atención?
¿Puedo en verdad reconocer a
la inteligencia de la pura Luz,
aquella que traspasa toda forzosa referencia
o lógica de la mente?
¿Dedico suficiente tiempo
a la autoescucha profunda...
en lugar de enfocarme en exceso
hacia fuera?
¿Puedo del mismo modo
desengacharme de los métodos
cuando conviene?
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
Me vacío de contenidos,
me vacío de las técnicas
me desnudo de las formas, de las historias...
cuando no estoy más atado a ellas.
Cuando me rindo al Sustrato
de toda experiencia
y conocimiento.
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
¿Me libero de cualquier perspectiva?
¿Me desligo en verdad de las memorias?
¿Tengo una mirada limpia?
O ¿cargo con una mochila de
prejuicios inconscientes acerca de
cómo son las cosas?
¿Quién soy yo en esencia?
[Minutos de autoescucha en el silencio del Corazón]
La sabiduría surge cuando
accedo si hace falta
a cada nombre y forma
pero sin apegarme más
a ninguno de ellos.
Entrego los hábitos limitantes,
trasciendo cada pensamiento,
cada estructura acumulada
por la mente que proyecta...
permaneciendo en lo sin forma.
En esa vacuidad autoluminosa
desde donde
toda manifestación primigenia aparece.
Arrebato divino,
fuente extática del saber...
que nos restablece
al Corazón consumado.
Del Corazón Uno al Corazón Uno
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